Bienvenidos a mi blog, aquí van a encontrar historias inspiradas en libros como Twilight y Harry Potter, además de otros relatos recién salidos de mi retorcida imaginación... Así que espero que los disfruten y no se pierdan las actualizaciones.


Cap. 2: Invitacion

jueves, 8 de julio de 2010


El sonido de un viejo órgano me saco de mis ensoñaciones, había pasado ya un mes desde que comencé a elaborar mi vestido, el diseño seguía siendo el mismo y día tras día, en mis momento libres avanzaba un poco más haciendo que cada vez se pareciese más al de mis sueños.
Esa tarde había salido a dar un paseo por el bosque, no muy lejos del pueblo había un claro donde florecían media docena de moreras, a pesar de estar en medio de un crudo invierno a veces se podían encontrar algunas; me había detenido un rato, sentada sobre un viejo y mohoso tronco de un árbol caído no me había percatado que tanto me había adentrado en el bosque.
Me encontraba cerca de la muralla que rodeaba el castillo de Transilvania, una vieja construcción de piedras blancas; con altas torres y aspecto misterioso y abandonado; muchos rumores corrían por el pueblo diciendo que estaba abandonado, sin embargo aquella música proveniente de entre sus muros hacía constatar el hecho de que todas aquellas afirmaciones no eran más que vanas. Observé el alto muro desde la distancia, sus paredes exteriores estaban enmohecidas debido a la humedad y las enredaderas habían ganado varios metros.
Me levanté suavemente y caminé hacia allí, aquel viejo órgano seguía sonando con una melodía en tonos graves tocada perfectamente; el sonido era hermoso e hipnótico caminé sobre la gruesa capa de nieve que cubría el suelo en esa dirección; finalmente llegué al bordillo de la muralla, rocé son mis dedos la piedra descubierta y acerqué mi mejilla a la helada superficie; la música seguía sonando, tomando cada vez tildes más dulces y agudos; de pronto la música se detuvo, el bosque a mi alrededor volvió a un silencio que solo se compararía al del sepulcro.
La noche comenzaba a caer, y debía volver al pueblo antes de que oscureciese, ya de día el bosque era peligroso, entre sus árboles rondaban criaturas infames y sanguinarias que cada vez cobraban más víctimas. Un aullido se escuchó en la lejanía, haciendo que las golondrinas volasen espantadas; la piel se me puso de gallina y caminé tan rápido como podía; la cola de mi vestido estaba empapada, añadiéndole más peso. Temía a los lobos como a ninguna otra criatura, esto debido a que eran los principales protagonistas de mis peores pesadillas.
Luego de una caminata que se me hizo eterna, los aullidos fueron sustituidos por el bullicio de la multitud; me encontraba ya en el centro del pueblo, las calles de piedra estaban siendo recorridas por niños que aún jugaban y corrían, carruajes y coches tirados por cansados caballos circulaban rápidamente. Caminé por la congestionada acera hasta llegar a casa; pegada a la puerta había una pequeña nota sellada con lacre; la tomé suavemente y leí en voz baja.
Aidelle.
Si encuentras esta carta es que no he vuelto; he decidido aceptar la oferta de Mr. Braine para acompañarle a cenar. He dejado un poco de caldo al fuego para tu cena.
Natasha Anghel.
Tan pronto como la leí una sonrisa afloró en mi rostro; Monsieur Braine era un buen hombre proveniente de Londres, había estado cortejando a Natasha desde hacía un par de meses.
Empujé suavemente la puerta y entré, todo estaba en completa oscuridad solo se distinguían algunas siluetas y sombras publicadas por el débil fuego del caldero; la tetera comenzó a silbar, de seguro Natasha no habría partido hace mucho; me apresuré a quitarla del fuego y encender el fuego de la chimenea junto a algunas velas; cené en silencio el caldo que había dejado madame junto a algunas papas y repollo; bebí una taza de té y caminé a mi armario en busca de mi laborioso proyecto. Solo faltaban suaves detalles y algunas puntadas. Me encantaba aquel vestido, era de ensueño, un aura misteriosa lo rodeaba en su totalidad, la hermosa caída de la tela negra en su falda, acompañada por el sutil brillo de la seda roja hacían la combinación perfecta.
Volví a la máquina de costura de Natasha y lo terminé en algo más de una hora, cuando finalmente estuvo listo corrí a probármelo; me lo puse rápidamente y desfilé con el frente al espejo. Todo en el era perfecto, su caída, su falda, el corsé que lo mantenía fijo a mi torso, sus amplias mangas… Giré una y otra vez observándolo cada vez mas complacida; sin embargo algo faltaba.
Me lo quité con cuidado de no dañarlo y lo coloqué sobre la cama, salté dentro de mi camisón y fui de nuevo a la mesa; aún quedaba un trozo de tela carmesí y encaje; luego de que varias ideas desvariaron por mi cabeza una se quedó fija ante mis parpados. Tomé un desvalijado trozo de cuero que había quedado de una fea silla cortada para hacerla leña, su olor reflejaba su vejez y la humedad que le rodeaba; no pude evitar que mi mano volase a mi nariz al acercarlo a mi rostro.
Caminé hacia la cocina y lo sumergí en un balde con un poco de agua, esperaba poder quitar la peste que efluía de él. Lo estrujé suavemente unas cuantas veces, teniendo cuidado de no partirlo; luego lo coloqué junto al fuego, colgándolo del garfio donde solía colgar la tetera; escuché el crujir de la piel mientras el agua y la humedad desaparecían poco a poco. Tomé rápidamente un trozo de tela roja y medí mi rostro. Tracé suavemente, con el filo de las tijeras el contorno de mis ojos y por el exterior, bordeé mis mejillas y cubrí mi frente. Lo recorté con sumo cuidado, dejando una pequeña distancia. Cuando hube terminado todo aquello sentí como el sueño me vencía; Natasha era obvio que dormiría en la mansión Braine, a fin y al cabo ella y Nathalie habían sido buenas amigas desde hacían varios años.
Tomé el agua restante y apagué a medias el fuego de la chimenea, dejando avivadas algunas llamas junto al trozo de cuero. Caminé hacia mi habitación, apagando las velas a mi paso; solo dejé una encendida en medio del pasillo y la usual que llevaba todas las noches a mi cuarto. Me coloqué mi ropa de dormir lentamente, sentía las piernas adormecidas y mis párpados pesaban terriblemente. Me metí bajo la colcha suavemente y caí dormida apenas apoyé mi cabeza sobre la almohada.
Aquella noche tuve un sueño que comenzó apacible, antes de tornarse tormentoso y aterrador, Lobos me perseguían a través de un espeso bosque, risas maníacas provenían de las sombras, a mí alrededor todo se teñía de un intenso color rojo sangre… me sentía observada. Desperté de un salto bañada en sudor, las tenues luces del amanecer comenzaban a despuntar detrás de la montaña, el alba estaba próxima, sin embargo la ciudad seguía entre sombras, cubierta por una fina neblina; había despertado y con seguridad no volvería a dormir, sin embargo el sentimiento desagradable de ser vigilada seguía presente. Pasaron varios minutos antes de que mi corazón volviese a su ritmo acostumbrado, finalmente los primeros rayos de sol acariciaron el alfeizar de mi ventana.
Me levanté de un salto, mi cuerpo seguía tenso y el miedo había invadido mi estómago, millones de pensamientos habían pasado por mi mente en esos eternos minutos en los que se había convertido el alba; me di un baño y me vestí rápidamente, preparé mi desayuno que consistía en un trozo de pan y nata de leche. Caminé hacia el fuego y tomé el trozo de piel; se había endurecido y la humedad había desaparecido.
Lavé mi plato en un balde y me apresuré a cortar el cuero con cierta dificultad, tomé como molde la línea del trozo de tela de la noche anterior, cuando hube terminado tomé una vela y quemé los bordes de lo que era prácticamente, el esqueleto de mi máscara. Apliqué calor en el centro para darle forma y cabida a mi nariz, la probé con cuidado hasta q calzo a la perfección.
Rápidamente tomé el trozo de tela y lo cosí al cuero; Poco a poco estaba tomando la belleza que había imaginado; la tela, al tener el cuero de fondo tomó un fuerte color sangre, un escarlata opaco que resaltaba mi piel blanca. Sin embargo algo faltaba, recordé mi generosa paga de semanas atrás y sonreí; la tomé de mi catre y salí con dirección a la tienda de un viejo joyero cercano a casa.
Aquel buen dinero había hecho feliz al humilde anciano que me había proveído de hermosos brillantes y una que otra piedra preciosa. Llegué a casa y las adherí a mi máscara con extremo cuidado. Natasha volvió a mediodía, luego de que yo hubiese terminado mi afanosa labor. Ella sospechada que yo me traía algo entre manos, sin embargo no quería mostrarle mi nuevo vestido hasta que estuviese completamente listo.
-          ¿Y bien?- dijo Natasha, la paciencia no era uno de los dones de aquella mujer. Estaba esperando del otro lado de la puerta de mi habitación su zapato de tacón golpeteaba el suelo impaciente.

-          Un segundo.- dije mientras me colocaba mis zapatos negros de botín. Finalmente me detuve frente a mi enorme espejo; me detallé lentamente y me coloqué la máscara sujeta con un pequeño y casi imperceptible cordón negro.

Mi vestido era tan amplio y abombado que no era necesario un armador, cada giro revelaba las múltiples capas de tela de malla dura que servía para darle forma. Finalmente y luego de contemplarme por última vez salí.
El rostro de Natasha era indescriptible, una mezcla de admiración y orgullo; tocó suavemente el vestido con tal delicadeza que pensé por un momento que sería de porcelana; sonreí y giré para que viese mi creación.
-          Es perfecto Aidelle.- me dijo con una amplia sonrisa. Yo sabía que ella prefería colores más claros y pasteles, ya que resaltaban su piel tersa y tostada; pero en su voz no había ni pizca de hipocresía.

-          Merci madame.- dije sonriente.

-          ¿Y ya sabes donde lo usarás?- preguntó; negué con la cabeza suavemente y su semblante se tornó pensativo.

-          Pues, ya habrá alguna oportunidad.- dijo al momento que un golpeteo se dejo oír desde la puerta.

Mientras Natasha abría yo volví a mi habitación para quitarme el vestido y volver a usar el que ya traía puesto anteriormente.
-          ¡Aidelle, Aidelle! Mira lo que ha llegado.- dijo Natasha golpeteando mi puerta, salí acomodando la faja de suave tela que acompañaba mi vestido.
Señorita, Aidelle Laforett.
Con sumo placer se le invita a asistir, en carácter de invitada de honor a la fiesta de mascarada organizada por Lord Vlad Draculea, Príncipe de Valaquia.
Dicha fiesta se celebrará en el castillo de invierno de Valaquia en la primera luna llena del mes de Enero.
Con los más fervientes deseos de su grata presencia.
Vlad Draculea.
Abrí mis ojos enormemente al terminar de leer la carta que había puesto Natasha entre mis manos. La invitación estaba escrita con una suave caligrafía, algo desgarbada pero a la vez muy elegante; sin embargo, las últimas líneas habían sido agregadas por otra mano; aquella letra era perfecta y rizada; aquel papel de un suave color crema desprendía un olor dulce y delicioso. Mi sorpresa no tenía par, había sido invitada al baile de un príncipe rumano a quien nunca había visto.
-          Pe-pero como…- dile torpemente buscando una explicación.
-          El príncipe de Valaquia fue quien hizo el pedido de la capa que tu Bordaste Aidelle.- dijo ella acentuando con cierta impaciencia la palabra TÚ.
De pronto recordé al desagradable hombre que vino en su búsqueda, era un sirviente de aquel príncipe que solicitaba mi presencia en aquel baile con tanto afán.
-          Aidelle ese vestido es perfecto para lucirlo en semejante ocasión.- dijo Natasha con una amplia sonrisa. La miré aún aturdida.

-          Natasha, aún no se si iré.-dije con tanta calma como me fue posible; sin embargo por dentro bullía de preguntas y ansias por asistir a aquel evento.

-          ¿Cómo que no irás Aidelle?- preguntó Natasha con cierta histeria en su voz.- Un príncipe te invita a TI a su baile, sin mencionar de que él personalmente ha escrito parte de la invitación y…

-          Bueno, bueno… iré Natasha.- le interrumpí rápidamente; aún faltaban dos noches para el evento, la primera luna llena de enero.

Natasha sonrió complacida y yo rodé mis ojos; ninguno de mis caseros supo nunca mi verdadero origen, simplemente les contaba que mis padres habían muerto y que había partido desde mi hogar en Francia cuando mis opciones de vida se redujeron considerablemente. Sin embargo, cuando viví en el palacio de Versalles se me permitía observar los grandes y hermosos bailes organizados para la elite de la sociedad francesa. Sin embargo nunca se me permitió participar ni ser vista en ellos, por lo que espiaba, junto a Marie a través de las rejillas de los pasadizos.
La emoción se había acumulado en mi pecho y crecía junto a mis perspectivas del evento; mi atuendo era la perfección para mí; y lo mejor es que tenía también mi hermosa máscara escarlata.
Pasé esa tarde haciendo labores, recogí algunas legumbres del huerto de atrás, busqué agua en el pozo y lavé la ropa sucia, todo aquello bajo la mirada desaprobatoria de Madame que desde temprano quería peinar mi cabello y probarme sus joyas. Nada de eso era necesario, mi cabello era ondulado y de un castaño claro parecido al color de la arena en las costas, y a través del tiempo de mi huída había logrado conservar algunas de mis joyas, entre las que se encontraba un hermoso collar de plata y una sortija de rubíes.
Cuando hube terminado todas aquellas labores calenté agua al fuego y tomé un baño para quitar el sudor que perlaba mi piel. Cuando estuve lista Madame había servido un hervido de gallina que olía exquisito; comimos en silencio, sin embargo ella no quitaba los ojos de mi rostro, examinándome y murmurando ininteligiblemente. Me levanté tan rápido como pude y salí excusándome con que debía prender las velas; cualquier cosa con tal de huir de sus penetrantes ojos azules.
Casi corrí, mientras sentía la mirada de mademoiselle Natasha clavada en mi espalda, crucé el pasillo principal, encendiendo las velas tan rápido como me fuese posible hasta llegar a mi habitación. Las sombras se hallaban apoderadas de cada rincón del pequeño cuarto y mi estómago dio un vuelco al recordar la noche anterior; aquella pesadilla estaba de nuevo rondando mi mente, como un lobo acechando mis sueños, sabía que esta noche la emoción por el baile y a su vez, el creciente miedo que se había apoderado de mi estómago.
Encendí una cerilla y me quede contemplando la pequeña llama, la acerqué un poco a mi rostro dejando que el calor que emanaba de ella alcanzase mi nariz helada. Sonreí ante la agradable sensación, sin embargo el pequeño trozo de madera se consumió y no quedaron sino cenizas de aquella agradable luz y el delicioso calor que producía. En ese momento me percate de que mi cuerpo estaba gélido, froté mis manos y las llevé a mis mejillas; rápidamente encendí otra cerilla y llevé su luz a cada una de las velas de mi habitación. En un segundo todo el sitio se encontraba iluminado y ligeramente más cálido, sin embargo me apresuré a tomar un abrigo de lana color granate y me enrollé en él.
Afuera arreciaba la más cruda tormenta del invierno, las ventanas de toda la casa estaban cerradas y la roca de las paredes se estremecía entre cada ventisca. Me tumbe boca arriba sobre la cama y deje caer la caja de las cerillas, respire profundamente y revolví mi cabello mientras cerraba los ojos, recordando la dulce música que provenía del palacio donde se efectuaría el baile del Príncipe de Valaquia, el mismo que había solicitado mi asistencia con su puño y letra.
Rápidamente mi mente voló al evento que se celebraría en la primera luna llena de enero, dulce música producida por un cuarteto de cuerdas llegaba a mis oídos, el olor de un delicioso banquete repleto de cualquier platillo imaginable, el sabor del champagne inundó mi boca, aquel delicioso sabor que casi olvidaba desde mi estadía en Versalles; Suspiré ruidosamente y seguí imaginando la belleza de aquel lugar hasta que un golpeteo en mi puerta me sacó de mis ensoñaciones. Me levanté de un salto y estiré mis brazos y mi espalda antes de abrir la puerta.
-          ¿Y bien Aidelle?- dijo Natasha asomando su rostro desde afuera; en sus ojos brillaba la emoción y terminé por ceder. Rodé mis ojos e hice un ademán invitándola a entrar.
Natasha entro con una sonrisa de oreja a oreja y recorrió la habitación con la mirada, en seguida encontró lo que buscaba. Su expresión cambió hasta tornarse pensativa, sus finos dedos acariciaron suavemente su mentón mientras veía el vestido de un extremo a otro, rápidamente sus ojos celestes volaron hacia mí, mientras me examinaba sin ningún disimulo. Reí ante su expresión y ella frunció ligeramente su ceño. Rápidamente recuperé la compostura y aclaré mi garganta deshaciéndome del vestigio de risa que tenía represada.
Me miró unos cuantos segundos, luego sonrió ligeramente y chasqueó la lengua, se acercó a mí y tomó mi cabello entre sus manos, suavemente tomó una cinta y comenzó a atarlo dejando algunos claireles por fuera. Suspiré ruidosamente y ella me miró con gesto desaprobatorio antes de volver a su faena de recoger mi cabello de rebeldes ondas. Cuando terminó me miró con una sonrisa, yo le correspondí el gesto por costumbre antes de que ella tomase mis hombros para girarme y colocarme frente al espejo.
La imagen de una hermosa chica me miraba desde el otro lado, mi boca se abrió de par en par. Era una versión más adulta de mi misma en mis años de Versalles; Sonreí y abracé fuertemente a Natasha.
-          ¡Merci Natasha!- solté y ella rió fuertemente pellizcando mis mejillas.
-          Aidelle, tu francés nunca desaparecerá.- dijo negando con la cabeza mientras que una sonrisa se fijaba en sus labios.

4 comentarios:

  1. OMG!!
    mueroooo por saber qe pasara en ese bailexD!!!!
    & ahhhxD!
    jajaa
    esa duda no abandona mi cabezitaxD!!
    D:!
    please publica pronto anniexD!!(K)
    me encanta encerioxD(L)
    Vñad draculea la abra estado espiando D:!?
    abra lobos en las fiesta D:!?
    aa ya qiero masxD
    publica pronto pleasexD(K)!
    te quiero(K)

    Mapita^^

  1. mmariab dijo...:

    DIOS!!! me encantooooo
    ya quiero que sea el baile
    me huele a proximo romanceeee
    no se... locuras mias ya ves...
    publica pronto porfavor
    AMO tu historia..
    un beso (:

    Maria XXX

  1. mmariab dijo...:

    rapidisimo... tienes premio en mi blog.. www.jacobandme.blogspot.com

  1. Hola, como estas ???
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