Bienvenidos a mi blog, aquí van a encontrar historias inspiradas en libros como Twilight y Harry Potter, además de otros relatos recién salidos de mi retorcida imaginación... Así que espero que los disfruten y no se pierdan las actualizaciones.


Cap. 9: Color Carmesí.

lunes, 2 de noviembre de 2009




Él debió percatarse de mi incomodidad, sus mejillas se colorearon con un suave color rosa, era la primera vez que lo veía sonrojarse por más leve que fuese, una sonrisa se hizo presente en mis labios y él me respondió con un guiño. Mi corazón dio un vuelco al ver su hermoso gesto.
-          Pero que educación la mía, suelo distraerme cuando estoy contigo.- me dijo en un tono bastante seguro, sentí como me sonrojaba rápidamente así que desvié la vista hacia la moqueta.- ¿quieres algo para beber? ¿agua, soda, té?
-          Un poco de agua estaría bien.- dije tímidamente al percatarme de que mi garganta estaba reseca. El asintió y desapareció en una de las puertas contrarias a la entrada.
Volví a recorrer la habitación con la vista, varios objetos a mi espalda llamaron mi atención. Había una enorme chimenea, sobre ella un cuadro con un hermoso paisaje: un río atravesaba serpenteando el lienzo, sobre él se alzaba un pequeño puente de ladrillos rojos, un castillo se mostraba a lo lejos, con altas torres y cúpulas elevadas. Me levanté y me acerqué a allí, un montón de extraños objetos estaban colocados sobre el tope de la chimenea, pasé la punta de mis dedos por el borde de aquel enorme armazón. Me detuve en un pequeño objeto, un adorno negro resaltaba extrañamente la poca iluminación del salón; aquel objeto me hizo volver a la realidad, recordé de golpe todo lo que había sucedido los últimos días y me estremecí, como reflejo mi mano voló a mi cuello hasta que mis dedos rozaron la enorme piedra sobre la tela.
Lentamente alcé mis dedos del collar y los dirigí al pequeño adorno.
-          Acá está.- dijo Alexander detrás de mí. Me viré rápidamente y crucé mis manos detrás de la espalda. Él sonrió y me entregó un vaso de cristal lleno de agua helada que bebí de un trago.
Sostuve el frágil vaso entre mis manos mientras detallaba el rostro de Alexander, sus ojos estaban cerrados y su ceño se fruncía levemente, generando una pequeña y graciosa arruguita entre sus ojos, sus labios estaban ligeramente separados mientras sorbía grandes tragos de agua. En ese momento sentí como las ganas de rozar su rostro con mis dedos se apoderaba de mí; me aferré fuertemente al vaso para suprimir aquel impulso, de pronto aquel delicado vaso se hizo trizas entre mis dedos.
-          ¡Oh por Dios! Lo siento muchísimo.- dije apenada mientras recogía los trocitos de vaso que brillaban sobre la oscura moqueta. Él se agachó junto a mí y tomó mis manos entre las suyas; Limpió suavemente una gota de sangre que se agrandaba más y más en la palma de mi mano, retiró los trozos de cristal que sostenía y terminó de recoger los que quedaban en el suelo. Hizo u ademán para que le siguiera y me deslumbró con su sonrisa.
Lo seguí por la misma puerta por donde él había desaparecido minutos antes; entramos en una cocina que tenía el doble de las dimensiones de la de mi casa, la recorrí con la vista: las paredes eran blancas y las atravesaba una línea horizontal color vino, el tope de la cocina era de un granito con un extraño color rojizo, sobre él se posaban una enorme cantidad de implementos y electrodomésticos completamente nuevos. Una fila de alacenas se abría paso sobre el largo tope, sus puertas eran básicamente laminillas de vidrio moldado, con marcos de madera tallada, era increíble el ver que objetos simples como aquellos desbordaran en hermosos detalles. Dentro de aquellos estantes se encontraban finos juegos de vajillas y decenas de copas y vasos de cristal.
Alexander lanzó los trocitos de cristal dentro de la papelera y tomó mi mano lastimada entre las suyas, me dirigió al fregadero y abrió el grifo. Di un respingo al sentir el agua helada lavar mis pequeñas heridas. En cuestión de minutos mi mano estaba limpia, seca y con una pequeña bandita.
-          Listo, estás bien.- dijo él colocando mi mano sobre mi regazo. Me sonrió suavemente y yo embobada le respondí el gesto, un sentimiento de desasosiego me embargó cuando su mano dejó la mía. Aclaré mi garganta e intenté romper el hielo.
-          Así que, vives acá… solo.- dije con menos fuerza de la que esperaba. Él salió de su estado de concentración y asintió.
-          Sí, me han transferido a Bayfield.- dijo él mirándome fijamente.- esta casa perteneció a un familiar, así que decidí volver acá.
-          Y, ¿por qué te han transferido?- dije sin romper la conexión visual que manteníamos.
-          Pues en realidad, yo he querido venir… había visitado antes y me gustó el sitio. También el cambiar de ambiente me hace bien.- dijo él con cierta duda en su respuesta; mi mente comenzó a moverse por millones de posibilidades y la curiosidad me embargó, pero no era momento de ahondar más en el tema.- pero, ¿qué te parece hablar en un sitio mejor? Te encantará.
Mi corazón dio un vuelco y comenzó a latir fuertemente, lo hacía tan rápido que parecía que iba a correr un maratón, sin embargo ahí estaba, sentada en un banquillo junto al más hermoso chico que había conocido. Asentí firmemente y él se levantó para ofrecerme su brazo, lo tomé gustosa y rocé inconscientemente su suave piel; sentí una fuerte corriente recorrerme de pies a cabeza poniéndome la piel de gallina. Me dirigió de nuevo al estar y nos detuvimos en seco, vi en sus ojos las ansias remarcadas con una sonrisa torcida.
-          Chelsea…-comenzó el.
-          Chelse.- le interrumpí, el rió y me miró haciéndome temblar.
-          Chelse, necesito que cierres los ojos y… confíes en mí.- dicho esto mi corazón bombeo como loco mientras que mi labio inferior temblaba. Cerré los ojos y sentí como se alejaba de mí para abrir la puerta, luego colocó sus manos sobre mis párpados.- ahora, da un par de pasos hacia adelante.
Seguí sus instrucciones rápidamente mientras que mi mente desvariaba, no sentía miedo, aunque el hecho de estar en una enorme casona al final de una calle desierta con un chico no era mi perfecta definición de seguridad. Sin embargo me sentía extasiada y ansiosa.
-          Ahora gira a tu derecha y da unos cinco pasos.- dijo en un susurro junto a mi oído rozando mi piel con sus labios.
Me sobresalté al sentir sus labios tan cerca y me apresuré a caminar, sentí de pronto un obstáculo chocar contra la punta de mi zapato y me detuve.- Oh, lo siento, hay unas escaleras. Debes subir una docena de escalones.
Me estremecí ante la idea, siendo tan patosa de seguro me iría de bruces, reuní valor dentro de mí y comencé a subir, di un traspiés y Alexander me aferró la cintura con uno de sus brazos, respiré aliviada y continué mi ascenso. De pronto una luz más brillante se coló entre sus dedos y traspasó mis párpados.
-          Listo, ya llegamos.- dijo él quitado sus manos de mis ojos, los abrí lentamente y mi boca se abrió casi tanto como mis ojos. ¿Es que nunca dejaría de sorprenderme?
Nos encontrábamos bajo una cúpula de vidrio, aquel techo era un enorme vitral repleto de colores, sin embargo lo que me quitó el aliento fue aquel jardín mágico, cientos de diferentes plantas se abrían paso dentro de aquel amplio espacio, pude observar que el techo hacía un efecto de invernadero. Las enredaderas subían por las paredes de vidrio polarizado dándole un efecto mágico, varias plantas estaban cargadas con flores de colores que liberaban su aroma inundando la habitación.
-          ¿Qué te parece?- me dijo él.
-          E-es muy hermoso.- dije débilmente sin dejar de recorrer el lugar con la mirada.- ¿lo hiciste tú?
-          Sí, tenía un muy buen clima donde vivía anteriormente y me dedicaba a cultivar plantas exóticas, como esa.- dijo señalando una extraña flor rosácea.- es una heliconia, generalmente les dicen bastón de obispo.
-          Entonces ¿trajiste todas estas plantas? – pregunté curiosa.
-          Si, cuando vine la primera vez a esta casa quedé prendado de este sitio, así que se me ocurrió experimentar. Algunas han crecido acá rápidamente, las enredaderas más que todo.
-          Es hermoso.- dije dando un paso hacia adelante para dejarme una mejor vista de aquel sitio. En el centro de aquello había una hermosa fuente de piedra rodeada por banquetas metálicas de un intenso color verde esmeralda. Lo miré y él hizo un ademán para que me sentase.
Él se colocó a mi lado, cerca de mí; me sentía feliz y plena en ese lugar junto a él. Miré en sus intensos ojos cafés que se sentía igual, o eso quise leer. Suspiré llenando mis pulmones de aquel delicioso aroma y lancé la cabeza hacia atrás cerrando los ojos. Al cabo de algunos segundos sentí un leve roce en mi mejilla, abrí los ojos de golpe y me incorporé. Allí estaba él, observándome con sus enormes y cálidos ojos. Sonrió ruborizado y en ese instante comprendí que había sido él quien había tocado mi rostro.
Observé con curiosidad su postura, su rodilla estaba flexionada bajo su cuerpo y sus manos estaban detrás de su espalda, torcí mi cabeza y lo observé más detenidamente. Sin más ni menos me mostró su mano derecha lentamente. Mi corazón dio un salto al ver lo que se encontraba dentro de su mano; una rosa blanca y una roja estaban extendidas hacia mí, atadas con una cinta carmesí. Las tomé con manos temblorosas y él sonrió.
-          Muchísimas gracias, son muy hermosas.- dije, y sin pensarlo me acerqué a él y besé suavemente su mejilla. Él se quedó helado y yo me alejé de un salto.
-          No es molestia.- dijo él con voz ronca- P-pero creo es hora de que vuelvas a casa.
No podía negar que aquellas palabras me hacían sentir un vacío en el pecho; estaba triste y decepcionada. Había cometido un arrebato al pensar cientos de cosas equivocadas y ahora él se sentía incómodo en mi presencia; las lágrimas se agolparon en mis ojos rápidamente y luché para contenerlas. Asentí evitando hablar, mi voz sonaría quebrada y me desbordaría en lágrimas, él se levanto y yo lo seguí hacia el exterior de la gran casona.

3 comentarios:

  1. (L)(*)Citlally (L)(*) dijo...:

    Annie^^ esta genial el capitulo, ¿Como puedes atraverte si quiera a dudar del don que tienes?? En serio??

    Dios si eso es falta de inspiración ojala yo estuviera así como tú más seguido xD

    El jardín te juro que casi pude verlo, me lo imagine exacto como lo describiste, yo quiero un jardín así siempre he dicho que quiero un jardine n mic asa, con fuente incluida, aunke puedo presindir de eso, si conociera a alguien como Edward ^^ jejejeje

    Espero poder verte mañana, ya es tarde y creo que estoy desvariando xD.buenas noches Annie lu que descances

  1. Karen dijo...:

    AWWWWWW... DIOS QUE HERMOSOOOOOO.... AAAAHHHH.... ME SENTIA EN UNA BURBUJA MIENTRAS LO LEIA... TODO TAN ROMANTICO, LAS ROSAS... AWWWW TODOOOO.... EN SERIO PORQUE DIOS NO ME MANDA UN CHICO ASIIII PARA MIII XD...
    ANNIE REALMENTE ESCRIBES INCREIBLE AMIGOSOCITA, LA PROX VEZ QUE SI QUIERA TRATES DE CUESTIONAR ESO, YA TE LO DIJE VENDERE EL RABO Y VOY A VENEZUELA A DARTE UNA SOLA TUNDA XD, EN SERIO AMIGOSOCITA... ERES GENIAL...
    T__T TE QUIEROOO ESTOY TAN ORGULLOSA DE TI AMIGOSOCITA...

  1. auuuuuuu
    esta asii todoo bello!!!
    me encantooo TT_TT
    esta asi todo bello & tiernoo
    && aaaH!!!!!!!!
    cuando le guiña el ojoxD
    jaaj
    esa parte me recordo a crepusculo :$
    jajaja
    me encnata la h istoriaa nenaxD
    escribes fenomenalxD
    cuidate besitos ♥

    MaPa

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