Bienvenidos a mi blog, aquí van a encontrar historias inspiradas en libros como Twilight y Harry Potter, además de otros relatos recién salidos de mi retorcida imaginación... Así que espero que los disfruten y no se pierdan las actualizaciones.


Cap. 12: Terror.

domingo, 15 de noviembre de 2009



Sentí como el pánico me recorría e inmovilizaba cada parte de mi cuerpo; un escalofrío me recorrió mientras que en mi fuero interno gritaba y suplicaba a mis piernas que corriesen lejos. Pase saliva ruidosamente antes de sentir un fuerte golpe en mi espalda, rodé por el suelo haciéndome un barullo, percibí el impacto contra la pared en la parte de atrás de mi cabeza. Escuché unos pasos discontinuos que se hacían cada vez más cercanos, aunque no podía ver más allá de mi nariz. Mi visión se hizo borrosa y sentí las fuertes pulsaciones de mi corazón dentro de mi cabeza; una risa retumbó en mis oídos e hizo que me estremeciera.
Un brillo, parecido al reflejo de una luz junto a un chirriante sonido metálico llamó mi atención, intenté enfocar mi vista entrecerrando los ojos para ver de dónde provenía aquello. Sin embargo no podía; aquel ser se acercó más a mí, sentí su fétido hedor cerca de mi rostro y el contacto de una fría hoja de metal rozar la piel de mi cuello.
Aquel frio filo se deslizó suavemente hacia el colgante. El miedo me invadió aun más y las lágrimas comenzaron a desbordarse de mis ojos, el dolor era punzante en la parte posterior de mi cabeza y aquel ser reía más y más fuerte.
-          Qué triste que tu protector no esté aquí para salvarte esta vez, pequeña.- dijo con voz divertida; sabía que estaba disfrutando este momento, el verme allí indefensa aumentaba su sed de sangre, aunque no sabía por qué quería hacerlo. Sin embargo escuché un poco de desilusión en su voz, tal vez se le habían puesto las cosas en bandeja de plata. Poco a poco el filo de aquella daga se hincaba más y más en mi piel… gemí e intenté alejarme pero un peso en mi estómago me inmovilizó, con esfuerzo pude observar que había afincado su pie sobre mí. Ahora si estaba perdida.
Mi mete comenzó a desvariar y me sumí rápidamente en la oscuridad. Todo aquel dolor desapareció, sentí simplemente que flotaba, que era tan liviana como el aire mismo y que la tranquilidad llenaba cada una de mis fibras. ¿Estaba muerta? “¡oh no! Me había asesinado… mamá, papá, Emma ¡por Dios!” Me invadió una enorme tristeza, me sentí vacía… Quise desesperadamente llorar, pero mis ojos estaban secos. No podía moverme y esto acrecentaba mi desesperación. Cerré los ojos e intenté calmarme, sentí el acelerado palpitar de mi corazón reducir su ritmo… “un momento, mi corazón aun late. ¡Estoy viva!” pensé. Intenté abrir los ojos, sin embargo no podía. Me quejé e intenté concentrarme.
-          Chelsea.- escuché una voz etérea llamarme.- ¡Chelsea! ¡Por favor!
Intenté hablar, intenté decirle al dueño de aquella voz que estaba bien. Sin embargo solo pude emitir un débil quejido. Abrí los ojos lentamente, poniendo todo mi esfuerzo en esta tarea. Enfoqué mi vista rápidamente para encontrar el rostro de Alexander a un palmo del mío. No lo pensé dos veces antes de aventarme hacia él, rodeé su cuello con mis brazos y escondí mi rostro bañado en lágrimas en su hombro. Él me abrazó fuertemente y acarició mi cabello susurrándome al oído que todo estaba bien.
No pude evitar estallar en sollozos, dejando ir todo el miedo acumulado. Él siguió abrazándome y susurrándome cosas que no me esforcé en entender al oído; cuando logré tranquilizar mis nervios separé mi rostro de su camisa, su hombro tenía un marcado círculo humedecido por mis lágrimas. Retiró un mechón de mi cabello que se había adherido a mi mejilla y lo colocó detrás de mi oreja. Intenté Balbucear un gracias, pero él colocó un dedo sobre mis labios.
-          Debemos hablar, pero no acá… - susurró, dicho esto me colocó sobre una banca, en ese instante me di cuenta de que no me encontraba en el pasillo, estaba entre sus brazos, acurrucada como un bebé sobre él. Nos encontrábamos en la parte techada entre los jardines del colegio. Sentí como me ruborizaba completamente y él rió como si entendiese mi reacción y sin decir otra palabra se encaminó al edificio principal.
Segundos luego sonó el timbre, haciendo que diese un respingo, rápidamente mis manos volaron a mi cuello, el sitio donde la daga había intentado abrirse paso, recorrí con mis dedos la piel bajo mi garganta hasta llegar al lugar que debía ocupar mi colgante. Mi corazón dio un vuelco cuando mis dedos no encontraron la lisa y fría superficie de la piedra. Me levanté de un salto y corrí hacia el pasillo donde había estado minutos antes, doble la esquina con los nervios de punta; sin embargo no había nada, excepto que, en una esquina se encontraba el hipnótico brillo de la piedra negra de mi collar.
Me abalancé sobre él y sin pensarlo lo apreté contra mi pecho. La misma sensación de calidez recorrió cada una de mis terminaciones nerviosas, relajándome rápidamente, apoyé mi espalda contra la pared, sin embargo el aterrador recuerdo volvió en el momento en que mi cabeza tocó la dura superficie. Un dolor fulminante recorrió la parte posterior de mi cabeza haciéndome gemir. Llevé las manos a esa zona y me alejé de la pared. Examiné el colgante, se había roto un eslabón de la fina cadena de plata, de seguro el mismo que había tocado con esa rara arma. Lo apreté en mi mano y gruñí.
Con cada segundo que pasaba el rencor y la desesperación se apoderaba más y más de mí. ¿Qué había hecho yo para que esa cosa quisiese… asesinarme? Escondí el rostro entre las rodillas mientras mi mente desvariaba. El sonido de los estudiantes en la cafetería me saco de mis ensoñaciones. Eran… ¿risas? La curiosidad hizo ahínco en mí y me levanté de un salto, mareándome por la velocidad de mi ascenso. Corrí hasta allí y abrí las enormes puertas metálicas.
Allí estaban todos los chicos del instituto que se viraron a verme, sentí como me sonrojaba mientras que algunos se reían aun por lo bajo y otros murmuraban. Avancé a empujones para poder ver qué sucedía. Metí el amuleto dentro de mi bolsillo, para no perderlo y me acerqué a la primera fila, reconocí el rostro de Emma ente la multitud y me acerqué a ella.
-          Emm, ¿qué paso?- pregunté observándola con ojos como platos; tenía sus dedos entrelazados con los de Peter y su rostro estaba rojo y lleno de lágrimas, había parado de reír y ahora solo quedaban vestigios de sus carcajadas regados por su cara.
-          ¡Oh Chelse! Lo que te perdiste.- dijo sobre el ruido de la multitud.
-          ¿Qué paso?- dije haciendo hincapié. Ella volvió a reír sosteniendo su estomago con su mano libre, golpeteé el suelo con la punta de mi zapato y torcí el gesto. Ella recuperó su compostura a medias tomando una gran bocanada de aire.
-          Pues resulta que estaba Alexander sentado en la mesa del centro.- comenzó ella.- simplemente comía, de pronto llegó Olive. Se sentó a su lado y comenzó a flirtear con él.- Sentí como se apretaba más y más fuerte el nudo que había en mi estómago y las lágrimas volvían  a agolparse en mis ojos.
-          ¿Y? ¿Qué pasó?- casi exigí mientras luchaba con mi voz para que no se quebrase.
-          Pues ella aseguraba que el chico caería a sus pies, sí que se acercó más y más…- sentía como mis ojos se abrían desorbitados mientras que en mi mente se formaban imágenes de los asquerosos labios de Olive cerca del rostro de Alex.- luego de un rato él se levantó del asiento mirándola con… asco.- Reí histéricamente y Emma me miró impaciente. Tapé mis labios con ambas manos y la miré indicándole que continuase. Ella suspiró y rodó los ojos.-En fin, le dijo que lo sentía pero que tenía planes más importantes. Y allí fue cuando tú entraste.
-          ¡A-ahh! Claro, ahora me explico por qué todos me observaron al entrar.- ella asintió y estrujó sus ojos con los puños.- ¡CHELSE! Casi lo olvido… ¿qué te paso? ¿por qué fuiste a la enfermería?
Recordar lo que había pasado momento s atrás hizo que una mueca se hiciera presente en mis labios. Ella me miró interrogante mientras que mi mente iba a todo lo que daba para inventar una excusa.
-          Pues, me dolía la cabeza y me sentía mareada.- dije improvisando.- de seguro es una gripa. Ella me miró pensativa y asintió con la cabeza.
-           De seguro que eso es.- dijo con una sonrisa. De pronto tiró violentamente de mí para tener su rostro a un palmo del mío. La miré con los ojos muy abiertos y ella sonrió.- Peter me preguntó si quería ir a nuestra cita hoy. Le he dicho que sí. Sonreí de oreja a oreja al observar la emoción y la alegría en el rostro de mi amiga.
-          ¡Genial Emm!- chillé.- así que entonces ¿quieres venir a casa el sábado? Ya que estas libre podemos ver una película.
-          ¡Perfecto! Yo llevo los dulces y las sodas.- dijo ella dando ligeras palmaditas, sonreí y asentí.
Ella volvió a virarse hacia Peter que la recibió con una sonrisa, mientras que yo bajaba la vista para darles un poco de intimidad de mi parte y llevé las manos hacia el bolsillo de mi jean. Toqueteé el amuleto y repasé las figuras de plata con los dedos. Súbitamente sentí unos dedos que aprisionaban mi brazo; ahogué un grito y cerré los ojos esperando de nuevo un punzante dolor “ha vuelto por mí” dije en mi interior.
-          ¡Chelsea! ¡Chelsea!- dijo la más dulce voz que podía haber en el mundo entero. Alexander rodeó mis hombros con sus brazos y me atrajo hacia él. Encontré un lugar perfecto en su hombro y respiré profundamente llenando mis pulmones de su delicioso aroma.- Ya, no tengas miedo. No va a pasar nada… Cuidaré de ti, lo prometo.
Acariciaba mi cabello suavemente mientras que yo sentía las miradas atónitas clavándose en mi espalda. Suspiré de nuevo y sonreí, él levantó mi rosto y sonrió pícaramente como si leyese mis pensamientos. Mi corazón dio un vuelco y me sonrojé, Lentamente deshice su abrazo y me viré para encontrarme la iracunda mirada de Olive; estaba lanzando chispas en todas direcciones y me veía con su ceño profundamente marcado. Le guiñé un ojo y sonreí antes de rodear el cuello de Alexander con mis brazos y esconder mi rostro en el hueco de su garganta. De pronto la sensación de desasosiego que me invadió el día anterior en el jardín volvió. Levanté la mirada para leer su expresión, pero solo sonrió.
-          ¿sabes qué? Me gustan tus métodos.- dijo con una mirada traviesa cruzando sus hermosos ojos cafés. Me limité a volver a esconder mi rostro mientras que él reía por lo bajo.

1 comentarios:

  1. Karen dijo...:

    OK, ESTO ESTUVO DEMASIADO EXCELENTE ANNIE... OSEA JURO POR DIOS QUE CASI MUERO DE TERROR Y DE ALIVIO CUANDO ALEXANDER LLEGO..., MUERO PORQUE HABLEN Y ASI PODER YO TAMB ENTENDER UN POCO JEJEJEJE PORQUE EL TIPO DE MAL ALIENTO PERSIGUE A CHELS Y TAMB SI NUESTRO ALEXANDER ES UN PRECIOSO ANGEL CON BRILLANTE ARMADURA..., TAMB QUE SIGNIFICA EL AMULETO, Y QUE TIENEN QUE VER LOS PAPAS DE CHELS, JEJEJE YA SABES COMUN EN MI...
    PERO EN SERIO AMIGOSOCITA, ESTE CAPI ESTA DE MUERTE LENTA, ESTA DE SOBRA DECIR QUE ME ENCANTO DEMASIADO...
    TE QUIERO AMIGOSOCITA MUCHISIMO
    ERES UNA INCREIBLE ESCRITORAAAA

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