Bienvenidos a mi blog, aquí van a encontrar historias inspiradas en libros como Twilight y Harry Potter, además de otros relatos recién salidos de mi retorcida imaginación... Así que espero que los disfruten y no se pierdan las actualizaciones.


Cap. 11:Vigilada

viernes, 13 de noviembre de 2009



“Chelse… Chelsea” escuché una voz lejana llamándome. “Vamos Chelse, no hay tiempo” sentí una débil presión sobre mi brazo derecho que hizo que diera un respingo. Me incorporé de un alto para encontrar los ojos de mi madre a un palmo de los míos, estaban abiertos desmesuradamente. Escuché una respiración jadeante y en seguida me di cuenta que era la mía, mi corazón latía como loco y gotas de sudor perlaban mi frente.
-          Chelse, te sientes bien.- dijo ella mientras sus manos volaron a mi frente para luego bajar hacia mi cuello.
-          S-sí- dije mientras me concentraba en calmarme. ¡WOW! De verdad me había asustado, y sin saber siquiera por qué mi corazón estaba completamente desbocado.
Sacudí la cabeza enérgicamente y froté mis ojos con los puños cerrados, aclaré mi vista y le sonreí a mi madre. Ella me devolvió el gesto aunque sus ojos estaban llenos de preocupación.
-          Estoy bien mamá, solo fue una pesadilla, es todo.- “¿Pesadilla? ¿sueños?” Tenía varias noches sin soñar, dormía es claro… pero simplemente me sumía en una oscuridad que me aislaba por completo, una cálida sensación me arropaba mientras que mis pensamientos se estancaban y no me permitían ver u oír algo más allá de mi apacible burbuja. Ella volvió a sonreír más tranquila y sus ojos azules recorrieron la habitación. Rápidamente un brillo recorrió su mirada al percatarse de las rosas.
-          Que hermosas.- dijo caminando hacia ellas y tocando sus pétalos delicadamente con la punta de los dedos.- tantos años hacen que no las veía…
Aquello lo dijo más para ella que para mí. Estaba fascinada, veía las flores con un entusiasmo propio de una niña al ver su muñeca favorita, sonreí y recogí mi cabello alborotado en un moño.
-          Me las regalo un nuevo amigo.- dije yo sacándola de sus pensamientos, casi nunca se mostraba tan ilusionada, a decir verdad solo la había visto así cuando papá pinto aquel extraño cuadro que colgaba en la pared del recibidor. Aquel día ella recorría cada línea del frío paisaje con la yema de sus dedos, lágrimas rodaban por sus mejillas como un suave afluente.
Ella sonrió mientras que sus ojos se tornaban vidriosos, rodeó mis brazos con el suyo y me dio un medio abrazo. Alcé la mirada para intentar leer su expresión, sus ojos me observaban con un sentimiento que no pude descifrar, su mirada era indescriptible y sus labios se curvaban graciosamente en una media sonrisa. Rodeé su cintura y no contuve las ganas de abrazarla.
-          Pequeña, es hora de ir al instituto. Vamos, es tarde.- dijo ella dando un ligero paso hacia atrás. Rápidamente dirigí la mirada al reloj de mesa que estaba junto a mi cama, tenía razón ¡era tardísimo! Di un salto y pasé por encima de mi cama, llegué a la puerta entre tropezones y giré el pomo. 
Entré corriendo al cuarto de baño y tomé una ducha rápida, me cubrí con una toalla y volví a cruzar el corredor a toda velocidad. Entré a mi habitación, de nuevo vacía y abrí mi armario. Observé durante un segundo su interior y velozmente me calcé un jean claro y una franela de tirantez azul eléctrico. Salté dentro de unas zapatillas y peiné mi cabello para recogerlo en una media coleta, dejé sueltos algunos mechones y delineé mis ojos. Corrí y tomé mi bolso azul y lancé mis cosas dentro de él. Me di un rápido vistazo en el espejo y bajé los escalones de dos en dos.
Papá y mamá ya me esperaban en el recibidor, murmuraban como solían hacerlo y callaron en el momento en que me vieron aparecer en el marco de la puerta. Ambos sonrieron de oreja a oreja y yo negué con la cabeza.
Subí al auto con papá mientras que mamá salía en el suyo. Había cumplido dieciséis hacían un par de meses, así que pronto me darían mi propio coche. Llegamos en un santiamén a la calle frente al instituto y bajé de un salto a la acera. Caminé lentamente hacia las altas rejas mientras que ni estómago se hacía un nudo, ¿lo vería? ¿Qué haría si me hablase? O ¿me hablaría?
Entré y una especie de pánico lleno mi ser, casi corrí hasta el primer edificio. Miré hacia atrás para eliminar la sensación de que alguien me observaba cuando de pronto choqué contra algo, o mejor dicho alguien.
Unas manos aferraron mis brazos evitando que chocara contra el duro piso de concreto, mis ojos se habían cerrado y aunque estaba a salvo no quería abrirlos. Aquellas manos me colocaron de nuevo sobre mis pies.
-          Chelse…- dijo aquella voz aterciopelada.
-          Muchas gracias, disculpa el tropiezo. dije en tono cortante y seguí mi camino a toda prisa, dejando detrás de mí el rostro de un consternado Alexander.
Llegué rápidamente a las bancas exteriores, lancé mi bolsa y me senté junto a ella, crucé una pierna debajo de mí y dejé la otra colgando. Escarbé en mi cartera hasta extraer el libro e Romeo y Julieta, lo había empezado a leer a mitad de verano y aun no lo acababa.
el amor es una nube que flota sostenida por el soplo de un suspiro. Correspondida, es un fuego que centellea en los ojos del amante. Rechazada, es un rio que se alimenta con sus lagrimas... es una locura cuerda, una amargura que envenena y una dulzura que embriaga...”
Recorrí con la punta de mi dedo índice aquellas palabras, la hoja amarillenta estaba desgastada, las esquinas superiores estaban dobladas y la tinta se desgastaba en aquellas zonas que eran recorridas por mis dedos una y otra vez.
-          ¡Chelsea Lou!- chilló Emma dejándose caer sobre la banca color granate, la miré y sonreí lacónica.
-          ¡Hola Emma Lou!- dije cerrando de nuevo mi libro y lanzándolo dentro de mi mochila.
-          ¿A que no sabes?- dijo ella irradiando felicidad, me sentí plenamente contagiada y reí por lo bajo.
-          Peter… ¡Peter Sullivan! Anoche telefoneó a mi móvil- dijo atropellando una palabra con la otra. Ya sabía yo, aquel tímido chico de la clase de español; aunque no quería aceptarlo Peter Sullivan la traía de cabezas desde hace un par de años, en realidad era muy guapo, alto y ligeramente fornido, de cabello negro ondulado y unos lindos ojos verdes que hacían contraste con su piel suavemente morena.
-          ¿Ah sí?- chillé, cuidando de imprimir mucha emoción en cada palabra.- ¿y qué te dijo? Cuéntame.
-          Pues, me ha invitado a salir el sábado.- dijo mecánicamente con un suspiro. La rodeé con mi bazo derecho y reímos juntas.
El timbre sonó con el usual tono estridente, arrugué el gesto y me levanté. Caminamos en silencio en el trayecto hacia la clase de matemáticas, el fulgor de los ojos de Emma se acrecentó en el momento que entramos al aula, Peter estaba sentado del lado contrario y saludaba con su mano; Emma me miró con una media sonrisa e hice un ademán para que fuese con él. La observé caminar hacia allí, su cabello se mecía suavemente con el aire de la ventilación, sus mejillas estaban sonrosadas haciendo un dulce contraste con su tez pálida.
Se veía radiante cuando Peter corrió la silla contigua a donde él se encontraba para que mi amia se sentase, sonreí orgullosa y caminé hacia la mesa que usualmente ocupaba con Emma, corrí mi silla con un chirrido y observé la silla libre que quedaba a mi lado. Sonreí al vacio y flexioné mis brazos sobre el escritorio, dejé caer mi cabeza sobre ellos y cerré los ojos, suavemente parte de mi cabello logró liberarse de la coleta y se deslizó por mi mejilla, cayendo sobre mis ojos, suspiré y aparté un mechón que me cosquilleaba la nariz. De pronto escuché el ruido de la silla corriéndose y un peso posarse sobre ella.
Abrí los ojos alarmada y me incorporé retirando el cabello de mis ojos. Mis labios se separaron del más puro desconcierto, justo a mi lado se encontraba el ser más hermoso que mis ojos habían visto, y sin embargo lo sentía tan distante como si se encontrase del otro lado del mundo. Tomé aire para “exigir” una explicación cuando entró el señor Lane.
-          Buenos Días Clase.- dijo con su voz cálida. En seguida todo el salón se sumió en un inmenso silencio, bufé incapaz de pronunciar siquiera una palabra y clavé la vista en la pizarra, sentía su mirada impaciente recorrer cada milímetro de mi rostro mientras que dentro de mí luchaba contra las ansias de mirar aquellos hermosos ojos cafés.
El profesor comenzó su clase, intentaba concentrarme en tomar correctamente mis apuntes; pero sus constantes miradas derrumbaban todos mis esfuerzos. Tenía los dedos de mi mano izquierda aferrados al borde de la mesa, apretaba con tanta fuerza que mis nudillos dolían, mientras que con mi mano derecha apretaba con fuerza mi lápiz. Estaba completamente rígida sobre mi asiento y respiraba con dificultad.
-          Señorita Hardwicke, ¿está bien?- preguntó el señor Lane. Asentí rápidamente.
-          Si profesor, solo… estoy algo mareada.- me apresuré a contestar, para mi sorpresa mis palabras siseaban entre mis labios y tenía un tono seco y frío.
-          En ese caso, por qué no va a la enfermería.- dijo él.
-          Creo que sería lo mejor.- concluí levantándome y saliendo rápidamente del salón.
No sabía por qué, pero mi corazón golpeaba contra mis costillas cada vez que él estaba cerca, sin embargo, cada vez que veía sus ojos recordaba su expresión el día anterior. Mis paso resonaban en el pasillo mientras buscaba una explicación lógica para mi conducta, me estaba comportando como una niña, lo admito; pero no podía evitar que una enorme tristeza, acompañada de mi más negro humor se apoderasen de mí cada vez que mi corazón se aceleraba por él.
Seguí caminando en dirección a la enfermería, de pronto aquella sensación de ser observada volvió a llenar mi pecho. Di un par de vueltas sobre mí misma sin lograr ver nada, ni a nadie, volví a caminar extremadamente nerviosa. Escuché un suave roce detrás de mí. Entonces me viré y allí estaban aquellos ojos, aquellos aterradores ojos.

1 comentarios:

  1. Karen dijo...:

    AAAAAAAAAAAAAAAAAAAHHHHHHHHHHHHHHHHHHHHHHHHHHHHHHHHHHHHHHHHHHHHHHHHHHHH COMO LO DEJAS AHI ANNIEEEE
    AAAAAAAAAAAHHHHHHHHHHHHHHHHHH QUE MIEDOOOOO Y ALEX NO ESTA CERCA T_T AAAAAAAAAAAAHHHHHHHHHHHHHH QUE LE VA A HACER?!?!?!?!
    MUEROOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOO T_T AAAAAAAAAAAAAAAHHHHHHHHHHHH DIOS!!!!!!!!
    SUBE PRONTO SI?

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