Bienvenidos a mi blog, aquí van a encontrar historias inspiradas en libros como Twilight y Harry Potter, además de otros relatos recién salidos de mi retorcida imaginación... Así que espero que los disfruten y no se pierdan las actualizaciones.


Cap. 8: Alexander Lambert.

jueves, 29 de octubre de 2009



Mi respiración era agitada, mientras que su aliento lo sentía en la parte de atrás de mi cuello; mis ideas se habían vuelto un torbellino. No podía dejar que supiera de mi estado, así que me aclaré la garganta y di un largo paso fuera del alcance de sus extraordinarios y cálidos brazos.
-          Muchas gracias Alexander.- dije sin mirarlo a los ojos. Pude ver por el rabillo del ojo que sonreía amargamente y negaba con la cabeza.
-          Yo, tengo que irme.- dijo dando media vuelta. Lo observé irse hasta que desapareció en la esquina del pasillo, suspiré y lancé los cuadernos dentro del casillero lo cerré rápidamente y caminé al comedor con los hombros caídos. ¡Vale! Esto de flirtear no era lo mío pero, ¿lo hacía tan mal? Me sentía ligeramente compungida sin saber por qué, lo había visto por primera vez un par de horas antes y ya mi corazón se aceleraba al sentirlo cerca.
Su aroma aun estaba en mi cabeza, su sonrisa seguía en mis ojos, un estremecimiento me recorrió en el momento que recordé sus labios casi rozando mi cuello, su mano sobre la mía…
-          ¡CHELSE!- gritó Emma desde el comienzo de la fila, sonreí y caminé rápidamente hacia ella.- te he guardado un lugar.
-          Gracias Emma Lou.- dije a pesar de las quejas y murmullos.
Avanzamos rápidamente mientras que yo buscaba entre la multitud aquella media melena rubia o aquellos ojos castaños que me había observado de tan rara manera unos minutos atrás. Torcí el gesto al percatarme de que no estaba ahí, solo era la acostumbrada marea de cabellos rubios tintados e imitaciones de bolsos Prada. Cuando llegó mi turno, llené mi bandeja con un sándwich de pollo, jugo de naranjas y una enorme manzana roja. Caminamos hasta una mesa al fondo de la cafetería y nos sentamos a comer en silencio. Observé de nuevo la multitud, esperando que ahora estuviese, pero no era así.
Lo extrañaba a pesar de haber intercambiado un par de palabras con él, mi corazón bombeaba fuertemente con su recuerdo. De pronto una duda brotó en mi mente haciéndome sentir la persona más tonta del universo ¿le amaba?
Gruñí por lo absurdo de la idea, no podía amarlo, solo me había cruzado un par de veces con él. Pero debía admitir que su simple presencia me hinchaba como globo. Suspiré fuertemente y negué con la cabeza, Emma siquiera se percató de mis raros gestos; estaba concentrada en su desayuno y no me prestaba atención. Había perdido el apetito y ahora mi curiosidad por ese chico incrementaba más y más, así que decidí investigar una que otra cosa. Me levanté de la silla haciendo un estridente ruido al moverla.
-          Iré a checar algo al salón de computación.- dije ante la mirada de Emma, ella sonrió mientras masticaba un enorme bocado de sándwich. Observé mi reloj de muñeca para calcular el tiempo que me tomaría.- Nos veremos en Literatura Emm.
Emma asintió y yo salí disparada hacia la puerta, evadí decenas de chicas y chicos y atravesé las frías puertas de metal. Corrí por el pasillo vacío varios metros hasta llegar a la enorme puerta rotulada con enormes letras blancas “INFORMÁTICA” la empujé suavemente y di un salto hacia adentro. Varios rostros giraron hacia mí desde sus respectivos cubículos, la encargada me miró sonriente y me dio una enorme ficha con un número siete dibujado en ella.
-          Gracias.- murmuré mientras caminaba hacia mi cubículo, cerré la pequeña puerta de vidrio tras de mí y me coloqué los cascos.
Inicié un par de programas para distraer la atención de la encargada, un reproductor de música y un par de libros virtuales fueron la perfecta distracción, puse mi mejor cara de interés y pude ver por el rabillo del ojo como me lanzó una mirad aburrida y salió de su puesto; sonreí para mí misma por ser tan buena actriz y abrí el buscador.
-          Alexander Lambert.- tecleé en el cuadro de búsqueda.
Las opciones disponibles se desplegaron ante mí, repasé con el dedo cada línea leyendo los enunciados. “nada de nada” dije para mí misma, sus datos no estaban en el sistema así que no podía obtener nada de información sobre él. Suspiré frustrada y lancé mi cabeza hacia atrás, me distraje lo suficiente para no ver al alto chico que se acercó a mi cubículo. Golpeteó levemente el vidrio con los dedos y sonrió. Apenada abrí la puerta y asomé mi rostro.
-          Buscadores, muy útiles solo en algún caso.- dijo él sin observarme.- pero a mi parecer tardan siglos en actualizar informaciones últimamente.
Sentí como mi rostro entero se encendía en un vívido color que sobrepasaba con amplitud el rojo carmesí. El rió abiertamente y suspiró, de pronto su sonrisa se volvió lacónica. Lo miré con la curiosidad brotando por cada uno de mis poros, de pronto no pude controlar mi mano que se dirigió justo hacia la suya, él dio un salto hacia atrás en el momento en que mi piel rozó la suya, frunció el ceño y se llevó las manos a la cabeza deslizando sus dedos entre su cabello dorado. También di un salto golpeando mi cabeza con el arco de madera que bordeaba la puerta.
-          ¡OUCH! Por los mil de…-solté llevando las manos a mi coronilla. Observé los ojos muy abiertos de Alexander y mi intenso color rojo subió algunos tonos más.- D-Disculpa.
-          No hay por qué, discúlpame tú a mí.- dijo él mirando el vidrio junto a mi.- me he sorprendido, es todo.
Me miró con sus dulces ojos y sonrió apenado, le devolví el gesto mientras buscaba palabras que me sacaran de esta incómoda situación.
-          Yo… bueno… debo irme.- dije dando un paso para rodearlo, el tomó mi mano suavemente y me detuvo.
-          Espera, por favor.- dijo, giré con muy fingida indiferencia y golpeteé el suelo con apuro, aunque en ese momento no había nada más allá que él y yo.- es curioso ¿eh?
-          ¿perdona?- pregunté al perderme en el hilo de sus palabras. El me miró fijamente con una sonrisa que derretiría los polos de estar un par de metros más cerca. Hice un esfuerzo sobrehumano para concentrarme en mi imagen despreocupada.

-          Es que, cada vez que te encuentro debes irte.- dijo él encogiéndose de hombros y sacando ligeramente su labio inferior. Sonreí ante la adorable vista y negué con la cabeza.
La atormentante campana sonó sacándome de mis hermosas ensoñaciones. Rodé mis ojos mientras que miraba a mí alrededor; los demás alumnos habían salido sin yo percatarme siquiera. De pronto él extendió su mano hacia mí y sonrió.
-          ¿Te arriesgas?- dijo él con otra radiante sonrisa. Nunca había hecho algo así, llegar tarde era algo, pero hacer novillos era algo totalmente diferente. Pasé saliva y asentí débilmente con un enorme ¿por qué no? En mi cabeza.
-          Por supuesto.- dije con aires de suficiencia mientras que en mi interior temblaba como corderito.
Tomé su mano ignorando el enorme efluvio eléctrico que circulaba dentro de mí haciendo que se erizaran los vellos de mi nuca. Salimos sigilosamente del instituto sin desjuntar nuestras manos en ningún momento, evadimos a cada uno de los guardias de pasillo y llegamos a las grandes rejas de metal.
-          Demonios, era perfecto.- dije con un bufido.
-          ¿era?- preguntó él con la vista fija en la cerradura. Mi corazón dio un vuelco al ver sus brazos marcarse bajo las mangas de la chaqueta beige. Con un tirón y una sacudida logró abrir la reja ante mis ojos sorprendidos.- estaba… mal cerrada.
Asentí y reí por lo bajo, él me ofreció su brazo y yo lo tomé rebozando de gusto; nos dirigimos hacia la calle contraria a la mía, pasamos junto a la casa de Emma. De pronto mi mejor amiga vino a mi mente.
-          ¡oh por Dios!- dije chocando la palma de mi mano contra la frente. Él me miró cálidamente y un punto de curiosidad se reflejó en su rostro.- Emma, la he dejado sola y ella…
-          Shhh- dijo él dejándome muda.- estará bien.
Su simple comentario me infringió una extraña paz que se acunó en mi pecho, sin embargo Emma no salió de mi mente. Antes de que me enterase estábamos frente a una enorme casona a pie del bosque; no pude evitar que mis labios se separasen algunos centímetros y mis ojos se abriesen desorbitados.
-          Chelsea, pasa.- dijo Alexander con una risilla mientras sostenía la puerta. Apenada aclaré mi garganta para recuperar la compostura y entré temerosa.
-          ¿Acá viven?- pregunté anonadada.
-          Mmm… sí, y no.- dijo él intentando seguir la dirección de mi mirada.- aquí VIVO.
-          ¿V-I-V-E-S?- repetí aquella palabra que había dicho con tanto énfasis. El se limitó a asentir y yo decidí que no era momento de preguntar.
Estábamos de pie en el salón principal. Sus altas paredes estaban cubiertas por paneles de oscura madera haciendo que la habitación se viera muy poco iluminada; al oeste de la habitación se abrían dos enormes ventanales, a sus lados habían dos enormes y aparentemente pasadas cortinas de un profundo color rojo sangre. El piso estaba forrado con una suave y acolchada moqueta a juego, finalmente me fijé en los muebles, quedándome aún más asombrada.
Una pared entera estaba cubierta de libros ordenados perfectamente, a la derecha del librero había una genial escalera corrediza, dos enormes sillones estaban uno frente al otro, sus bordes de madera labrada orlaban los cojines del mismo tono de las cortinas. Una pequeña mesilla de té se colocaba entre ellos, suavemente caminé hasta allí y me senté en uno de aquellos muebles, crucé nerviosa mis tobillos y agité mi pierna, él se acercó a mí con paso lento y calmado y se situó en el extremo contrario del mismo sillón. Sonreí tontamente, sin saber ni por asomo cuáles eran las intenciones de la huída.

3 comentarios:

  1. Hola Nena:
    El capitulo y la historia en general esta muy bonita, me a atrapado sin duda,-¡te felicito!-
    solo siento que sean tan chiquitos cada capitulo y que no los puedas subir diario, pero por lo demás realmente me encanta lo que escribes, nunca dejes de brillar con el talento que tienes.
    Sin dudarlo te seguire leyendo ¡ok!
    Te dejo un fuerte abrazo y un cariñoso beso. Atte.Xochitl

  1. Karen dijo...:

    AMIGOSOCITAAAAAAAAAAAAA DE MI ALMAAAAAA HOLAAAAA AL FIN LEI EL CAPIIII... ME ENCANTOOO... T__T ESTOS CHICOS DONDE LOS VENDERAN DE VERAS YO VOY A ENCARGAR UNO PARA NAVIDAD... JEJEJE
    ANNIEEE ESTA FENOMENAL LA HISTORIA, PERO ESO YA TE LO HE DICHO MILLONES DE VECES, GRACIAS POR REGALARNOS TU TALENTO AMIGA, ERES INCREIBLE Y LO QUE ESCRIBES ES MARAVILLOSO
    TE QUIERO AMIGOSOCITA :)

  1. OMG!!!
    vivee?!?!
    jaja
    auu me encanto el capxD!!!
    es tan lidno♥__♥
    jaja ya mero terminoxD!!
    tq annie
    escribes sensacionalxD!!!

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