Bienvenidos a mi blog, aquí van a encontrar historias inspiradas en libros como Twilight y Harry Potter, además de otros relatos recién salidos de mi retorcida imaginación... Así que espero que los disfruten y no se pierdan las actualizaciones.


Cap. 2: ¡NO!

domingo, 18 de octubre de 2009



No sé en qué punto de mis pensamientos caí dormida, desperté en la mañana con los lúgubres rayos del sol rozando mi piel. Me estiré sin despegarme de la cama, era un viernes ligeramente soleado, bostecé un par de veces y me incorporé. Caminé al baño arrastrando los pies, al verme en el espejo no pude evitar soltar una risilla, mi cabello estaba revuelto y enredado sobre mi cabeza, deshice el enorme enredo y me cepillé los dientes.
Al salir encendí mi portátil y descargué un par de canciones mientras tomaba una ducha rápida. Entré a mi habitación envuelta en una toalla y abrí mi armario. Saqué una playera blanca y unas mallas de deporte, me calcé mis deportivas blancas y peine mi cabello para colocarme una gorra de béisbol. En realidad hoy no me apetecía quedarme encerrada en casa, así que tomé un poco de efectivo de la reserva que me dejaban mis padres y lo coloqué en mi bolsa junto con mi móvil. Comí un sándwich de queso, tomé un largo trago de leche directo del envase y salí cerrando la puerta detrás de mí.
Caminé hasta el parque mientras llenaba mis pulmones de aire, debían ser algo más de las nueve de la mañana; mamá de seguro estaría en su oficina de bienes raíces y papá en su estudio de pintura. Él era un excelente pintor paisajista, sus obras adornaban todas y cada una de las paredes de nuestra casa y las de algunos vecinos. Llegué al parque en menos tiempo del que esperaba, caminé suavemente por la calzada hasta llegar al sitio que estaba buscando. Un enorme sauce llorón se había abierto paso allí hacían muchísimos años, estaba al lado de un lago artificial repleto de nenúfares y pequeñas flores; aquí era donde venía y pasaba gran parte de mi tiempo libre. Corrí hasta llegar a sus enormes raíces sobresalientes y me senté sobre una, lancé mi pequeño bolsito al suelo y me recosté del enorme y viejo tronco. Cerré mis ojos y abracé mis rodillas mientras recordaba muchísimas cosas que había hecho en este lugar; mis dedos se levantaron instintivamente hacia el tronco hasta llegar a las profundas hendiduras que muchos años atrás habíamos hecho Emma y yo. Abrí mis ojos y sonreí al ver la marca en el árbol.
-          Chelsea Lou & Emma Lou. Amigas por SIEMPRE.- dije mecánicamente mientras que mis dedos recorrían cada letra. Suspiré y lancé mi cabeza hacia atrás, de pronto vi una sombra; di un respingo y me incorporé rápidamente, giré sobre mi misma escrutando con la mirada mi alrededor.
-          Nada.- dije con un suspiro intentando sonar calmada, pero mis nervios estaban de puntas; nadie solía llegar hasta este extremo del parque, generalmente la gente solía ir a la zona de Camping llena de césped, manteles a cuadros y cestas de comida. Rápidamente como si de electricidad se tratase mis ojos se dirigieron de nuevo a la calzada principal donde, a lo lejos corría alguien vestido con una larga túnica negra.
Un nudo se hizo en mi garganta antes de decidirme y levantarme de un salto, tomé mi bolsa y corrí tras él. No era muy buena en lo que a gracia y agilidad se refería, pero en ese momento la adrenalina corría a través de mis venas, dándome mayor equilibrio y velocidad de la que alguna vez había soñado. Aquel hombre parecía no haberse percatado de mi presencia, así que intenté ser sigilosa.
Mientras lo seguía a una distancia prudencial pude observarlo bien: era alto y fornido, un metro noventa y cinco como mínimo, su cabello negro y largo estaba mugroso y revuelto; pero lo que llamó mi atención fue la enorme cantidad de cicatrices que recorrían su cuerpo. Mi estómago se hizo un nudo cuando aquel ser se detuvo en seco, mi corazón se aceleró y el miedo comenzó a apoderarse de mí, me escondí detrás de un enorme árbol y por un momento me pareció ver una sonrisa de complacencia en su rostro, haciendo que sus horribles marcas resaltaran aún más. Volvió a retomar su camino, y a unos metros se internó entre la maleza.
Caminé con paso decidido, pretendía enfrentarlo y preguntarle qué hacía espiándome. Mi mente vagaba entre millones de tonterías, cosa normal en mí “Chelsea, pon los pies sobre la tierra” solía decirme mi madre para sacarme de mis ensoñaciones. Llegué al lugar donde aquel ser desagradable había desaparecido, pero no había señas de él; tomé aire, preparándome para internarme en aquella oscuridad. De pronto, antes de que pudiese dar un paso sentí en mi brazo un apretó férreo.
-          ¡NO!- escuché una voz que gritó. Me viré y un escalofrío me recorrió. ¿Quién ha sido? Me pregunté mientras miraba a mí alrededor buscando al dueño de aquella voz.
El miedo se apoderó de mí cuando volví a mirar el sitio entre la maleza, escondido y poco visible había un despeñadero. Pasé saliva ruidosamente y me quedé contemplando y analizando lo que pudo haber pasado si quién fuese que hubiera sido no me hubiese detenido a tiempo.
Casi grité cuando el sonido de mi teléfono rompió el silencio, respiré profundo intentando calmarme; mis manos temblaban mientras abrían el pasador del bolso, tomé el móvil y suspiré antes de hablar.
-          ¡Chelse! ¡Chelse! Ya estoy en casa.- chilló la voz de Emma.
-          E-Emma q-qué bien.- contesté con mi voz apenas audible y temblorosa.
-          ¿Chelsea te pasa algo?- dijo el acostumbrado tono sobreprotector y preocupado de mi mejor amiga.
-          No lo sé Emm. Estoy en el parque, espérame allí, voy para allá.- dije intentando sonar menos aterrorizada, corté la llamada y me dirigí hacia la salida del parque.
Las piernas me temblaban mientras caminaba y mis ojos se abrieron de par en par al ver el anuncio de peligro que había pasado momentos atrás sin siquiera percatarme. El miedo estaba remitiendo cuando crucé la salida del parque y me vi de nuevo entre la aburrida vida de los suburbios de Wisconsin.
Llegué en algunos minutos a la casa de los padres de Emma, Era enorme, de paredes color blanco y un techo de tejas, allí en el porche estaba sentada mi amiga con un libro entre sus manos; sonreí y me colé por el agujero entre la cerca que había en el lado oeste de la casa. Caminé sigilosamente entre las sombras de los enormes árboles del jardín y cuando estuve a unos poco metros salté de mi escondite con un sonoro “Ajá”. Ella ahogó un grito y su libro cayó al suelo con un golpe seco. Reí histéricamente mientras ella me miraba con cara de pocos amigos; luego de algunos segundos ella sonrió y me abrazó fuertemente. Estuvimos riendo y chillando como niñas durante varios minutos, hasta que ambas nos sentamos en las escalerillas del porche. Le conté todo lo referente a mi mano lastimada y lo que había pasado esta mañana y su cara de pánico y asombro no tuvo igual.
-          ¿Ibas a lanzarte por un precipicio, sin saberlo?- dijo ella con los ojos como platos. Asentí y ella se llevó las manos a las sienes, un gesto que ambas teníamos acostumbrado.
-          Pero Emm… ¿no entiendes? Alguien me salvó la vida, alguien me tomó y evitó que diese ese paso en falso.
-          Sí, pero ¿quién?- dijo ella intentando comprender.
-          No lo sé, cuando viré no había nadie.- contesté encogiéndome de hombros.
-          Tal vez no fue nadie.- dijo ella.- es posible que haya sido tu subconsciente…
-          ¡Vamos Emma! Yo sé que no fui yo… - dije rápidamente.- alguien me sujetó y gritó ¡NO!
Ella resopló, si había algo de lo que ella y yo éramos conscientes, era de mi terquedad; y en este momento estaba completamente segura de lo que había pasado en ese momento.
Permanecimos en silencio durante unos minutos observando los rayos del sol que se esparcían sobre el jardín. La señora Parker apareció por la puerta con su acostumbrada gran sonrisa, en sus manos traía una bandeja con bocadillos de crema de maní y un par de vasos de jugo de naranja. Me levanté para ayudarla y la abracé fuertemente, ella era una segunda madre para mí, al igual que la mía lo era para Emma.
Devoramos rápidamente los bocadillos entre risas e historias de Emma en Chicago. Saqué mi móvil y le envié un texto a mi madre para decirle que pasaría la tarde aquí, ella respondió rápidamente con su usual “claro cielo, ¿por qué no invitas a Emma a casa?”.
-          Emm… mamá te invita a dormir a casa.- dije guardando de nuevo el móvil. Ella sonrió y miró a su madre que estaba sentada en la mecedora del porche; La señora Parker asintió suavemente y ambas sonreímos de oreja a oreja.
Luego de varias horas papá pasó en su auto por nosotras, Emm lo abrazó fuertemente y subió. Él siempre había sido un padre para ella, sobre todo después de que su padre murió en un accidente de tránsito, mucho antes de que ella tuviese memoria. Estuvimos parloteando todo el trayecto, papá reía haciendo coro a nuestras carcajadas. Cuando llegamos a casa ya mamá estaba allí preparando la cena.
-          Hola chicas.- dijo abrazándonos y besando muestras mejillas.
-          Hola amor.- la saludó mi padre abrazándola. Ella rió y contestó su saludo con un beso.
-          ¡Agh! Vamos… ¿tienen que hacerlo delante de la podre Emma?- me quejé, ellos rieron y asintieron al mismo tiempo.
-          Chicas, si quieren vayan a la habitación. Las llamaré para cenar.- dijo mi madre.
-          Gracias señora Diane.- dijo Emma y ambas subimos corriendo las escaleras.
Nos instalamos rápidamente en la habitación, Emma se tumbó en mi puf mientras que yo buscaba una de nuestras películas favoritas. 
-          Muy bien, te toca elegir ¿Shakespeare Enamorado o Titanic?- dije levantando las portadas de ambas películas.
-          Wow… su similitud es asombrosa. Pero definitivamente elijo a Joseph Fiennes oh... digo, Shakespeare.- dijo ella entre risas. Coloqué la película rápidamente y me lancé sobre la cama.
-          -Chicas a comer.- gritó mi madre desde abajo en el instante en que Joseph le entregaba su nueva obra a su amada. Ambas suspiramos y bajamos rápidamente.

2 comentarios:

  1. jaja qe imprudentes pueden llegar a ser la madresxD
    me gusta mucho la historia:D!!!!!!
    qiero sabeer qiien la salvo:O??
    jaja besos♥:D
    PD:
    me encanto lo qe llevo leido:D

  1. Mandy dijo...:

    me encanta la complicidad de las amigas, aunke yo hubiera elegido a Leonardo DiCaprio,jajaja.

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