Bienvenidos a mi blog, aquí van a encontrar historias inspiradas en libros como Twilight y Harry Potter, además de otros relatos recién salidos de mi retorcida imaginación... Así que espero que los disfruten y no se pierdan las actualizaciones.


Cap. 1: misterios

sábado, 17 de octubre de 2009




-          Tic-Tac… Tic- Tac.- repetía mentalmente una y otra vez mientras que el péndulo del enorme reloj del salón iba de acá para allá.
Suspiré ruidosamente y me levanté en el momento justo cuando escuché el ruido del motor del auto de papá. Caminé desperezándome hacia la cocina mientras que recogía mi cabello en una coleta; lo sé, tomar siestas en el sillón del recibidor no era una buena idea.
Abrí el refrigerador y me dispuse a preparar la cena, eran las seis menos veinte y mamá no tardaría en llegar.
-          ¡Chelse!- gritó papá desde la puerta, corrí y al abrirla me encontré con… la cara de mamá en un lienzo. Reí escandalosamente y le ayudé a cargar todo hacia la sala.
A veces me parecía que cada vez llenaba la casa de más trastos; caballetes, lienzos, pinturas y pinceles poblaban gran parte de la casa, al terminar ambos fuimos a la cocina; algunos mechones se habían soltado de mi moño y estaban pegados a mi frente, mi padre rió y los aparto de mis ojos mientras me encargaba de cortar algunas cebollas para el omelette.
Desvié la vista un segundo para agradecerle cuando el cuchillo se resbaló entre mis dedos cayendo con fuerza sobre mi mano izquierda.
-          ¡POR LOS MIL DEMONIOS!- vociferé mientras corría hacia el lavabo para enjuagar la sangre que comenzaba a salir a borbotones.

-          ¡Chelsea Marie Hardwicke!- me reprendió mi padre mientras tomaba mi mano para revisarla. Estaba crispado y me miraba fijamente. Sus ojos grises estaban gélidos mientras que dirigía su vista a la herida abierta que tenía en la mano.

-          L-lo siento…-tartamudeé nerviosa. Estaba enojado y su mirada lo denotaba aunque sonrió lacónicamente. Tal vez fue la enorme maldición que lancé, nunca le había gustado la mención de palabras como esas dentro de la casa.

Respiré fuertemente, aliviada, al oír la puerta principal abriéndose con un pequeño chirrido; papá había terminado de vendar mi mano con una venda de gasa que rápidamente se mancho de un intenso color rojo.
-          ¡Madre!- grité con el mayor entusiasmo posible para liberarme de aquella tensión; a veces ambos se comportaban muy extraño, así que rogué porque él no se lo mencionase.

-          Hola linda.- dijo besando mi mejilla; al ver mi mano sus ojos se abrieron como platos.- ¿Chelse, qué pasó?

-          ¡oh! No fue nada mamá, un pequeño accidente mientras preparaba el omelette.- dije poniendo mi mejor sonrisa.

Ella me miró con recelo y alborotó mis cabellos mientras se encaminaba hacia la cocina. Sus zapatos de tacón causaban un resonante ¡clack! Con cada paso que daba; oí el chirriar de la silla y casi corrí hacia allá.
-          Hola cariño.- dijo ella mientras besaba suavemente a mi padre. El la rodeó con sus brazos y ambos rieron tontamente. Resoplé fuertemente y negué con la cabeza, volví a cocinar pero mi madre tomó con sutileza mi mano y me dirigió con pequeños empujones a una silla.

-          Madre, me he cortado… no estoy invalida.- me quejé. Ella sonrió y puso  mi mano sobre la mesa.

-          Lo sé, pero hoy cocinaré yo.- dijo con una sonrisa, rápidamente se dirigió a la estufa y comenzó a cascar los huevos.

Di un respingo cuando el teléfono sonó a mi espalda, me puse en pie rápidamente y descolgué el auricular.
-          ¿Hola?

-          ¿Chelse?...- dijo la voz de Emma desde el otro lado de la línea.

-           ¡Emm! ¿Cómo estás?- casi grité; al fin y al cabo era verano y estábamos de vacaciones, ella había salido del pueblo, para ir a visitar a su abuela a Chicago, después de todo Bayfield no ofrecía demasiado.

-           ¡Oh Chelse! Estoy genial… ¿y tú, que tal? ¡Oye, oye! Te cuento, vuelvo mañana.- chilló mientras sus palabras salían a borbotones.

-          ¿De verdad? ¡Genial me muero por saber todo…!- dije mientras que la emoción se inflaba en mi pecho; mi mejor amiga iba a volver. Había pasado un poco más de tres semanas desde que se fue y yo la extrañaba como si hubiesen pasado años.

-          ¡Chelsea Lou… cómo te he extrañado!- dijo ella, rápidamente imaginé su mirada de cachorrito y mis ojos se llenaron de lágrimas.

-          ¡Oh Emma Lou, de seguro nada como yo a ti!… ¿sabes lo que es pasar todo este tiempo, sola en Bayfield?- dije con un gemido. Ella hizo un sonido de desagrado y ambas reímos al unísono.

-          Chelsea, dale mis saludos a Emma y ven a cenar.- dijo mi madre.

-          Está bien, en un momento.- vociferé con una mano en el teléfono. Suspiré y volví a hablar.

-           Emm, debo irme a cenar… sino me ganaré una reprimenda tremenda.- dije rápidamente.- te veré mañana ¿vale?

-          ¡oh! Está bien.- dijo ella con un suspiro, mi corazón se encogió mientras nos despedíamos.- nos vemos Chelse.

-          Adiós Emm, mi madre te manda sus saludos.- me despedí.

-          Oh, genial. Envíale los míos a tus padres.- dijo rápidamente y el pitido de la línea cortada llenó mi cabeza.

Suspiré melancólicamente, a pesar de todo era mi mejor amiga desde el jardín de niños, habíamos hecho todo juntas y no podíamos estar una sin la otra. Caminé hacia la mesa y me senté en mi lugar acostumbrado entre mis padres. Comí rápidamente con las miradas de mis padres sobre mí, lavé mi plato con más dificultad de la que pensé mientras intentaba que el jabón no tocase la herida.
Subí a mi habitación, tomé mi pijama y entré al baño; tomé una ducha rápidamente y cepillé mis dientes. Al salir me tumbé sobre mi cama, clavé mi vista en el techo de mi habitación y me coloqué mis cascos, comencé a tararear las canciones mientras que mi mente desvariaba sobre millones de cosas; desde Emma y su vuelta a casa, hasta el inconveniente con mi padre de hace un rato y la vuelta a clases en tres días. Suspiré de puro desagrado y frustración, otro año de instituto, más gente hueca y pretenciosa, más porristas y “populares” que se divierten humillando a los demás. En realidad eso ultimo me preocupaba mas por Emma que por mí, ella siempre ha sido una chica dulce y sensible: su blanco perfecto; cientos de veces se habían reído a costa de ella y yo terminaba secando sus lágrimas o buscándola en los baños del instituto.
Me levanté de la cama con el cabello aún húmedo y enredado, así que fui en busca de mi peine y me coloqué frente al espejo.
En realidad no era una chica descomunal, mi cabello era negro y mi piel era blanca sin llegar a ser pálida, mientras que mis ojos eran grandes y verdes como los de mi padre. Terminé de desenredar mi melena y observé mi reflejo unos segundos más; en ese instante recordé mi libro. Lo estaba leyendo antes de caer dormida en el salón, así que allí debía estar, salí sigilosamente de mi habitación y baje las escaleras lentamente; escuché los murmullos de mis padres en el lugar hacia donde me dirigía, al entrar allí cesaron y un par de sonrisas se proyectaron hacia mí; alcé una de mis cejas y los miré escéptica. Realmente ya estaba acostumbrada a su extraño comportamiento, cada vez era igual; nunca sabía de qué conversaban, no sabía nada de su juventud o su familia. Siempre habían sido simplemente mis padres y nunca me pregunté nada más. Aunque últimamente, la sensación de que ambos me ocultaban algo se hacía más y más grande.
“Estúpidas hormonas” pensé para mí misma y sin decir una palabra tomé el pequeño tomo de mi obra clásica favorita “Romeo y Julieta” y salí del salón. Volví a correr a mi habitación mientras que la curiosidad hacía estragos con mi mente, ¿de qué hablaban tan frecuentemente? ¿Por qué nunca me contaban lo que sucedía?... mis abuelos desconocidos era un tema demasiado confuso, recuerdo habérselo preguntado hace un par de años a mi madre.
-          Diane, por favor.- dijo mi padre en tono cortante cuando ella abrió la boca para contestarme, rápidamente sus ojos se llenaron de lágrimas.}
-          Pero, Elliot… ella.- tartamudeó mi madre. Él se limitó a mirarla fríamente y negó con la cabeza.
Sí, debo aceptar que mi familia era extraña ¿pero hasta donde llegaría esta locura?

3 comentarios:

  1. wow
    nunca comento en el primer capitulo qe leo pero tengo qe acer la esception!!
    tu historia me tiene intrigada:O
    qiero saber mas!!!!
    muy buena historia con lo qe llevoo:D
    continuare leyendo^^
    besos♥
    PD:¿Que le ocultan?:O

  1. Genial vamppiiiii!!!!!! Muy buen primer capitulo! ya quiero saber que ocultan los padres de la chicaaaa, es mas te lo preguntare ahora por msn hahahahhah

  1. Mandy dijo...:

    wow, me encantó, me tiene super intrigada cual secreto es el q guardon sus padres. y esa amistad con emma me trae muchisimos recuerdos de mi mejor amiga q la conoci tb siendo casi bebes. Muy bonita tu historia.

    (L)TQ UN BESAZOOOO(L)

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