Bienvenidos a mi blog, aquí van a encontrar historias inspiradas en libros como Twilight y Harry Potter, además de otros relatos recién salidos de mi retorcida imaginación... Así que espero que los disfruten y no se pierdan las actualizaciones.


79.- Cambio de Rumbo.

martes, 6 de octubre de 2009




El Amanecer le dio paso al mediodía y este a la opaca tarde; Edward tenía la vista fija en las montañas y Carlisle soltaba suspiros largos y profundos cada tanto. El Jeep estaba en completo silencio, mi mente paseaba desde el rastreador hasta Rosalie. De pronto el pequeño móvil volvió a sonar estridentemente.
-          Alice.- respondió Edward llevándose el teléfono al oído derecho.- Sí, muy bien…. Manténganse dentro del hotel, y… por favor recuerda que ella si come. Claro… ustedes también Al…Adiós.
Carlisle y yo lo observamos con nuestro mejor rostro expectante y el esbozó una media sonrisa.
-          Ya están en Phoenix, encontraron un hotel junto al aeropuerto… Al parecer Jasper lleva a cuestas las maletas y a una muy dormida Bella.
Su voz tenía una ligera nota de tranquilidad que no había percibió en él desde hace más de veinticuatro horas. Sonreí ligeramente y Carlisle puso su mano en el hombro de mi hermano, antes de dejarse caer de nuevo en el asiento.
Seguí conduciendo por la carretera vacía, Canadá era justo como la recordaba; montañas nevadas, altos pinos y arces por doquier. Edward tamborileaba con sus dedos sobre la tapa del móvil y yo lo hacía sobre el volante. La oscuridad se abría paso cubriéndolo todo con su manto, las luces del Jeep se extendían varios pares de metros de distancia sobre la carretera.
Edward dio un respingo y se tensó en el asiento. Resopló iracundo antes de cerrar sus ojos y fruncir el ceño; desaceleré el auto al ver que comenzaba a maldecir por lo bajo. Carlisle se acerco, colocándose al borde de la butaca y lo miramos fijamente.
-          Hijo, ¿estás bien?- dijo la voz de Carlisle. Él no contestó, simplemente alzó una mano, pidiendo un momento de silencio y se llevo los dedos a las sienes. Frené el auto en el bordillo y me viré en su dirección.
-          Lo sabe…-susurró, de pronto sus ojos se abrieron ferozmente y un brillo asesino los cruzó como un rayo.
-          ¿qué sabe?- pregunté temiendo a su respuesta, o peor aún, a su reacción.
-          ¡TODO, TODO LO SABE!- gruñó.- el muy maldito ha desconfiado y se alejó, no puedo leer su mente. Tal vez fue a Forks a reunirse con la mujer, o a Phoenix, no hay manera de saberlo.
Todos permanecimos estupefactos por varios segundos. Vancouver estaba a un par de millas de distancia.
-          Pues, entonces volveremos a Forks… iremos por él hermano, no te preocupes.- dije colocando mi mano en su hombro y mi pie en el acelerador.
Con un fuerte tirón el auto giró fuertemente y aceleró a más de trescientas millas por hora. El rechinido de las llantas era casi que imperceptible a esta velocidad. Edward prácticamente le lanzó el teléfono a Carlisle que rápidamente marcó de nuevo el número de Alice.
-          Alice.- habló rápido y gentilmente.- el rastreador, se ha ido… ha desconfiado y desapareció- permaneció en silencio un par de minutos y frunció el ceño.- oh… ¿es todo?...- Edward extendió su mano hacia él y Carlisle asintió.
-          ¿Puedes poner a Bella al habla?... Edward.- dijo y le extendió el teléfono.
-          Bella...- dijo la voz de Edward.- Bella, te dije que no te preocuparas de nadie que no fueras tú misma… estamos en los alrededores de Vancouver, Lo siento, Bella, pero lo hemos perdido. Parecía sospechar de nosotros y ha tenido la precaución de permanecer lo bastante lejos para que no pudiera leerle el pensamiento. Se ha ido, parece que ha tomado un avión. Creemos que ha vuelto a Forks para empezar de nuevo la búsqueda.- hizo una pausa mientras que la débil voz de Bella se dejaba oír desde el otro lado de la línea.- Pero no tienes de qué preocuparte, no podrá encontrar nada que le lleve hasta ti. Sólo tienes que permanecer ahí y esperar hasta que le encontremos otra vez.
-          Sí, la mujer ha estado en la ciudad. Entró en la casa mientras Charlie estaba en el trabajo. No temas, no se le ha acercado. Está a salvo, vigilado por Esme y Rosalie… Probablemente, intenta conseguir pistas. Ha merodeado por la ciudad toda la noche. Rosalie la ha seguido hasta las cercanías del aeropuerto, por todas las carreteras alrededor de la ciudad, en la escuela... Está rebuscando por todos lados, Bella, pero no va a encontrar nada. – dijo intentando tranquilizarla.- Sí, Esme no le pierde de vista; y nosotros volveremos pronto. Si el rastreador se acerca a Forks, le atraparemos.
-          Te echo de menos.- escuché el murmullo de Bella.
-          Ya lo sé, Bella. Créeme que lo sé. Es como si te hubieras llevado una mitad de mí contigo…-contestó.- Pronto, en cuanto pueda, pero antes me aseguraré de que estás a salvo.- habló, de nuevo con su gélida voz.- me reuniré contigo en seguida.- concluyó y cortó la comunicación.
Carlisle y yo nos quedamos expectantes a la reacción de Edward. De pronto se viró hacia Carlisle y respiró profundo.
-          ¿qué ha visto Alice?- preguntó con voz inexpresiva y fría.
-          Oh, sí cierto… eso- titubeó Carlisle por un momento.- ha visto una sala rectangular, cubierta de espejos atravesados por una banda dorada; James estaba allí mirando un video entre las sombras… no me supo explicar muy bien. Pero me aseguró que nunca había estado allí.
Edward asintió y volvió a quedarse tenso inmóvil. Me limité a observarlo mientras conducía. El viaje que habíamos hecho en casi dos días lo revertiríamos en unas cuantas horas. La madrugada le dio paso al final del día extremadamente rápido, mientras que nosotros llegábamos a los límites de Forks. Dejamos el auto en la cochera y corrimos hacia la casa del jefe Swan. La ansiedad me carcomía, esperando ver a mi amada esposa. Salimos de la linde del bosque, donde mismo había estado James acuclillado algunos días atrás y allí estaba, de pie, vigilando la casa. Me acerqué a ella en un salto y la aprisioné entre mis brazos, ahogó un gritito antes de cerciorarse de mi presencia. En ese momento se limitó a observarme fijamente y atraer mi rostro hacia el suyo. Nuestras narices se rozaron suavemente y su aliento se apoderó de cada uno de mis sentidos; me sentía extasiado, en ese momento no existía nada más que ella. Lentamente mis labios atrajeron los suyos y se unieron frenéticamente.

1 comentarios:

  1. Karen dijo...:

    Aaaaahhhhh que ansiedad.... pero que lindo Rose y Em, y tamb Carlisle y Esme, si me caso quiero un marido asi de preocupado...
    En serio quier leer cuando descuartizan a James... jejeje culpemos a la peli que vi el fin de sem destino final 4 jajaja muyy sangrienta xD
    te quiero amigosocita mucho
    excelente cap

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