Bienvenidos a mi blog, aquí van a encontrar historias inspiradas en libros como Twilight y Harry Potter, además de otros relatos recién salidos de mi retorcida imaginación... Así que espero que los disfruten y no se pierdan las actualizaciones.


71.- Deudas.

lunes, 21 de septiembre de 2009

Estuve todo el recorrido hacia el lado tratando de razonar con Rose, ella no vaciló siquiera por un segundo.

- Cielo, ya te dije que no podemos llegar tarde.- dijo cuando atravesábamos el bosque a velocidad humana; ella daba largas zancadas mientras que yo la seguía fácilmente pisándole los talones.

- Rose, ¡esto no es justo!- me quejé por milésima vez deteniéndome y cruzando mis brazos sobre el pecho. Rosalie se viró y me observo frunciendo ligeramente el ceño y llevando sus manos hacia su cintura.

- Vamos Emmett, no quiero un regaño de alguien que no le llega al hombro.- dijo refiriéndose a Alice con una risita; camino hacia mí y tomo mi brazos arrastrándome con ella.

- A ver… gané ¿y mi premio?- dije sonando cuán niño berrinchudo; ella rió por lo bajo y susurró un “cierto, eso” antes de atraerme hacia ella y dejar su rostro a un palmo del mío. Sonrió tiernamente y me besó fugazmente. Alejó su rostro del mío y siguió caminando tirando de mi mano. La estupefacción llenó mi mente mientras comenzaba a divisar los altos pinos que rodeaban el lago.- y… ¿lo demás?

- Pues, el resto te lo debo.- dijo ella con una amplia sonrisa. Mientas soltaba mi mano y corría hacia su ropa que seguía ondeando sujeta al árbol.

Nos vestimos de nuevo en silencio, mi ceño estaba profundamente fruncido mientras pensaba en lo que había pasado hoy. ¿Acaso había hecho algo mal?... tal vez había malinterpretado su juego y había sido solo para distraernos un rato, claro no de la forma en que yo pensaba pero…

Rose besó ligeramente mi entrecejo sacándome de mi debate mental conmigo mismo, acuno mi rostro entre sus dos manos y sonrió dulcemente; aquello me confundió aun más.

- Caíste cielo.- susurró en mi oído mientras lanzaba sus brazos a mi cuello; ahora todo caía en su lugar, aquello no era más que una venganza por lo de anoche. Reí por lo bajo ante la idea y rodeé su cintura con mis manos ciñéndola contra mí. Su cuerpo se erizó y suspiró fuertemente.

- Así que volvemos a casa.- dije soltando su cuerpo y alejándome mientras me vestía. Ella gruño y me arrebató fuertemente la camiseta de las manos y se abalanzó hacia mí haciéndome caer de espaldas.

Sus labios encontraron rápidamente los míos y nos fundimos en un beso desenfrenado y cálido. Mis manos recorrían sus piernas mientras que las suyas se paseaban ansiosas por mi espalda y mis hombros. De pronto el momento fue interrumpido por una pequeña vibración en el bolsillo trasero de mi pantalón; me incorporé de un salto, con Rosalie aún en mis brazos; Su rostro era el más tierno y gracioso que vi jamás su ceño estaba levemente fruncido y un puchero se asomaba en sus labios. Abrí el móvil rápidamente para oír la aguda vocecilla de Alice gritar desde el otro lado.

- ¡¡Emmett Cullen y Rosalie Hale!!

- Oh… esto… hola Al.- dije intentando ahogar la risa.

- Me puedes decir… ¡UGH! no, mejor no ¿pueden venir a casa?- una risa brotó de mi pecho al oír el tono de su voz.

- ¿¿QUÉ?? ¿ahora?... vamos hermanita pero…

- Sin peros… lo prometieron, así que espero que estén aquí pronto.- dijo con su mejor tono de “cierra el móvil y trae tú trasero acá”. Resoplé ruidosamente y miré con frustración a Rose que estaba enfurruñada.

- Y no resoples Emmett Cu…- comenzó a decir antes de que cortara la llamada.

Me deje caer fuertemente en el suelo y suspire antes de volver a abotonarme el jean y subir mi cremallera; Rosalie se acomodó de nuevo su lacio cabello con el ceño aún fruncido, sabía que haría pagar a Alice de algún modo por esto. Luego de vestirme por completo estiré mis brazos y ella saltó hacia mí acurrucándose en mi pecho; la cubrí con mis brazos y emprendí el regreso a casa.

- Entonces… sigue mi deuda.- dijo Rosalie con sus labios rozando mi cuello; un escalofrío recorrió mi columna y contuve la respiración, no podía perder el control en este momento y eso lo sabía, Rosalie rió al sentir mi cuerpo tensándose alrededor de ella. Un sonido parecido a un “MMHMM” salió con una exhalación de mi pecho; esto hizo que Rosalie estallara en sonoras carcajadas mientras sostenía su estómago, yo me limité a verla ceñudo y aumentar la velocidad de mis piernas. A sabiendas de que me hacía flaquear ella siguió repasando mi cuello con sus labios y respirando suavemente en el hueco de mi garganta; pasé saliva fuertemente y aclaré mi garganta, su cuerpo temblaba violentamente a causa de la risa mientras que su cabello se movía sin parar al compás de la brisa helada.

Luego de algo más de media hora de incesante carrera a velocidad vampírica por fin pude ver la enorme casa blanca sobre la línea de árboles del bosque; sonreí y suspiré fuertemente. Al llegar a casa Alice nos esperaba en el porche con sus manos en la cintura y golpeteando con el pie sobre el suelo. Coloqué a Rosalie en el suelo; dejó caer su cabello dorado por su hombro para evitar la mirada de regañina que nos lanzaba nuestra pequeña hermana. Alice tenía ahora un dedo apuntando hacia la puerta, así que como niños reprendidos caminamos dentro rápidamente.

- Suban a su habitación y alístense… rápido- gruño Alice entrando detrás de nosotros. “genial, me reprende una vampira de la mitad de mi tamaño”, de pronto oí una risotada proveniente del cuarto de Edward.

- Si hermano que bajo hemos caído.- soltó y comenzó a reír de nuevo ruidosamente. Alice me lanzó una mirada envenenada y subí corriendo antes de que pudiese decir cualquier cosa.

Al entrar a la habitación al fin vimos de lo que hablaba Alice; sobre el grueso edredón azul cian reposaban dos conjuntos deportivos de beisbol. En la parte de atrás con un color azul rey estaba bordada la palabra “CULLEN” y más abajo los respectivos números. Entre de un salto al cuarto de baño y me duché rápidamente. Cuando salí sentí unos labios fugaces y un portazo tras de mí. Reí por lo bajo y me vestí lo más veloz que pude.

Observé mi uniforme Cullen en el enorme espejo que Alice había instalado en una de las paredes, consistía en un pantalón deportivo Azul junto a una camisa con mangas cortas de rayas verticales; el de Rose por su lado era un poco diferente, la camisa era muy parecida a la mía, sin embargo se complementaba con un corto pantaloncillo y unas calzas a las rodillas blancas con tres pequeñas líneas azules al final.

Rose salió rápidamente del baño con su cabello recogido en una coleta sobre su cabeza; se vistió rápidamente y se colocó una gorra de beisbol; hice lo mismo y bajamos al Hall. Al llegar allí estaban todos menos Edward. Cada uno tenía un conjunto deportivo “CULLEN” y en el hombro de Carlisle reposaba el enorme bolso con todo lo que necesitábamos para el partido.

¿Y bien? -dijo Alice dando saltitos junto a la puerta al vernos a todos con nuestros uniformes. ¡VAMOS!

1 comentarios:

  1. Karen dijo...:

    Ayyyyy Annnn a mi si me gusto mucho.. estoy ansiosa por lo que sigue... el partido james victoria.... ta ta ta tannn...

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