Bienvenidos a mi blog, aquí van a encontrar historias inspiradas en libros como Twilight y Harry Potter, además de otros relatos recién salidos de mi retorcida imaginación... Así que espero que los disfruten y no se pierdan las actualizaciones.


CAPITULO ESPECIAL 10.000 VISITAS!

lunes, 24 de agosto de 2009

- ¡AH!.- exclamé al abrir la pesadas cortinas de nuestra habitación en aquella vieja casa. La luz bañó mi cuerpo desnudo sacando brillantes destellos de mi pálida piel; deje que el sol me llenase durante unos segundos antes de caminar al centro de la habitación donde aun reinaban las sombras restantes de la noche anterior.

Deje caer mi cuerpo sobre la cama perfectamente hecha, a veces me sorprendía la facilidad de Esme para hacer las labores del hogar aunque no fuera necesario; la cama se estremeció en el momento en que mi cuerpo impactó contra el edredón de rombos escarlata. Cerré mis ojos para percibir mejor todas las cosas que se encontraban a mí alrededor, aspire lenta y profundamente el húmedo y pesado aire de la habitación tal y como me había enseñado Carlisle para cazar poco después de mi transformación; comencé a avivar cada uno de mis sentidos, dejando que cada sonido y sensación se expresase a través de mi: Pude oír la risita cantarina de Alice, el trinar de las avecillas en el alfeizar de las ventanas; con los ojos cerrados podía distinguir fácilmente cada objeto dentro de la habitación, el enorme armario de roble o el pequeño escritorio que se encontraba en la esquina contraria. Pude oír un tararear proveniente del pequeño y único baño de la enorme casa, acompañado del sonido del agua caliente chocando contra una piel dura y perfecta como el mármol.

Suspiré antes de volver a abrir mis ojos e incorporarme de nuevo sobre el pesado y ruidoso catre; no podía esperar por dejar Alaska de una vez por todas, dejar esa fea casa vieja y rechinante e ir a comprar un nuevo auto porque, a decir verdad aunque habíamos reconstruido desde cero ese feo chevrolet impala del 59 seguía siendo un auto terrible, además de que 5 adolescentes de una belleza excepcional montados en aquel ataúd rodante era algo descomunal. En el pasillo una puerta chirrió agudamente y las tablas del horrible piso de madera se quejaron con cada paso que se acercaba a la habitación; la puerta se abrió lentamente dejando pasar una brisa gélida proveniente del helado lago que se encontraba frente a la casa.

- Rose.- dijo Emmett mientras entraba dando saltillos y sacudiendo su cabeza para deshacerse del agua que caía de sus rizos color azabache.- es tu turno para la ducha, a menos que quieras que Alice se te adelante y tengas que volver a salir a medio vestir de nuevo.- concluyó encogiéndose de hombros.

Me puse de pie de un salto y llegué a donde estaba él en un segundo; me puse de puntillas para rodear sus hombros con mis brazos y rozar mis labios con los suyos, el correspondió mi gesto y nuestros labios se fundieron en un beso, pasé mis dedos sobre su cabello mojado y con un saltito enlacé mis piernas detrás de su cadera, sus enormes manos se acoplaron perfectamente a mi cintura antes de que un escalofrío me recorriese de pies a cabeza; con mis manos podía recorrer mil veces aquel perfecto cuerpo que conocía muy bien: aquellos anchos hombros, sus brazos grandes y fuertes, su abdomen perfectamente marcado y su espalda enorme y perfecta. Mis labios recorrieron sus mejillas, su mentón cuadrado, su cuello, su clavícula… su cuerpo se erizó y se convulsionó y en ese instante caí en cuenta de que mi cuerpo temblaba. Coloqué mi mano en su pecho fornido para detenernos, no es que lo quisiera, al contrario lo que más deseaba era seguir allí, sin separarme ni un solo milímetro de él.

Emm suspiró ruidosamente y me colocó suavemente en el suelo, a veces parecía que creyese que me rompería, así que solía tratarme como si fuera una muñeca de porcelana. No solté mi abrazo aún cuando ya mis pies estaban firmes sobre el frío suelo de madera, él recorrió mi espina con sus dedos haciendo que un escalofrío recorriera mi espalda; rió por lo bajo burlándose de mi reacción antes de mirarme con sus hermosos ojos marrones, respondí a su mirada con una sonrisa tímida, en realidad no podía explicar por qué me invadían aquellas sensaciones cada vez que él me miraba fijamente, mis piernas comenzaban a hormiguear y me llenaba de una sensación de debilidad haciendo que me sintiera humana de nuevo y, realmente eso no me molestaba para nada. Con un beso rápido y una gran cantidad de fuerza de voluntad me alejé de él, tomé la mullida toalla que estaba colgada sobre la puerta del armario y mi amado esposo vampiro desapareció de mi vista.

Entre de un salto al luminoso baño, la única parte de la casa que no era mohosa, vieja y fea; me deshice de la toalla que rodeaba mi cuerpo haciendo que resbalara por mi cuerpo cayendo en un círculo alrededor de mis tobillos. De un saltito llegué a la tina, abrí el agua caliente y deje que el vapor inundara mis pulmones y ocultara mi reflejo en el espejo. Abrí a continuación la llave del agua fría y vertí el contenido de un pequeño frasco traslucido de color azul; minutos después la tina estaba llena de una deliciosa agua templada y espumosa, até mi cabello en un moño alto y me sumergí. No sé cuánto tiempo estuve así, pase un largo rato meditando en lo que nos esperaba esa mañana, este tan esperado día en el que al fin saldríamos de esta horrible y… nevada vida de Alaska, recordé cada una de nuestras estadías en diferentes ciudades, antes y después de que mi amado Emmett apareciese en mi vida; él sin lugar a dudas había marcado una gran pauta en mi existencia que, en el momento en que apareció paso a ser mi VIDA.

- Rosalie… si no sales en dos minutos te juro que tirare la puerta.- gritó la voz escandalizada de la pequeña Alice desde el otro lado de la puerta.

Escandalizada salí de un salto de la ducha, tomé la toalla que seguía en el suelo y me sequé lo más rápido que pude mientras daba brinquillos.

- ¡listo!- exclamé en el momento que abrí la puerta; coloqué detrás de mi oreja un mecho de cabello que se había escapado de mi moño improvisado. Alice estaba allí mirándome ceñuda.

- Ya era hora cariño, ¡llevabas ahí más de una hora!... si fueses humana me hubiese preocupado que te hubieras ahogado en la tina.- dijo haciendo rodar sus ojos. Le sonreí antes de pellizcar sus mejillas.

- Vamos hermanita ¡sonríe! Hoy es nuestro ultimo día en este cuchitril.- dije dando brinquitos de alegría, Alice sonrió de oreja a oreja ante la idea, a ella le agradaba menos que a mí la fea casa. En menos de un segundo mi querida hermana había desaparecido detrás de la puerta del baño y yo estaba frente a mi habitación.

Abrí la puerta rápidamente esperando ver a Emmett detrás de ella; sin embargo no estaba allí, se encontraba tumbado en la cama, tenía los ojos cerrados cómo si durmiese, el verlo así me sacaba fácilmente una sonrisa de los labios; me acerqué a él caminando rápidamente sobre las puntas de los pies, me acosté suavemente a su lado y recorrí sus ahora marcadas ojeras con las puntas de mis dedos mientras que el esbozaba una media sonrisa, seguí trazando su rostro con mis dedos, su nariz perfectamente perfilada, sus labios rojos y carnosos; él tomo mi mano y tiró de ella haciendo que nuestros rostros quedasen a un palmo de distancia, sonrió con esa hermosa sonrisa que hacía que todo en mi mundo valiese la pena y besó mis labios fugazmente, aunque ya hubiesen pasado más de veinte años desde aquel día en que lo encontré en el bosque cuando aún era humano. De pronto recordé la pequeña sorpresa que mantenía oculta en esa pequeña habitación y esbocé una sonrisa de complicidad.

- ¿qué?- preguntó Emmett confundido por mi repentino cambio de expresión; ensanché aún más mi sonrisa y brinqué fuera de la cama. Llegué dando saltitos al armario y abrí las pesadas puertas. Rebusqué entre mis cajones hasta que encontré lo que buscaba.

Consistía en una pequeña caja de cartón negra atada con una cinta escarlata que finalizaba en un enorme moño, sonreí al recordar su contenido. Me viré rápidamente para cerciorarme de que la puerta estaba cerrada antes presentar mi sorpresita. Con un movimiento rápido termine de preparar todo y escondí la pequeña caja detrás de mi espalda caminando hacia la cara de confusión y curiosidad de Emmett, sonreí ante la expectativa, mordí mi labio inferior y le entregue el paquetito.

Emmett abrió sus ojos hasta llegar a un tamaño desmesurado y su ancha sonrisa dejo al descubierto sus colmillos relampagueantes; esa expresión fue sustituida por la confusión luego de que deshizo rápidamente el moño escarlata y abrió delicadamente la caja para encontrarse un interior vacio. Estuvo unos segundos con ojos curiosos, hasta que deshice el pequeño nudo que mantenía el paño rodeando mi cuerpo, este cayó deslizándose hasta llegar al suelo, en ese momento sus ojos me recorrieron estupefactos. Gire lentamente para que detallara el hermoso conjunto de lencería, detallo cada detalle de su nuevo regalo: desde mi sujetador strapple de satén negro con raso fucsia, hasta mi liguero negro que sujetaba unas medias de malla. Sus labios estaban ligeramente separados y sus ojos seguían observándome incrédulos; de pronto su semblante cambió a un más travieso antes de incorporarse de un salto y caminar lentamente hacia mí mientras se deshacía lentamente de la ropa que acababa de colocarse.

2 comentarios:

  1. (L)(*)Citlally (L)(*) dijo...:

    AMOOOO EL ESPECIAL¡¡¡¡AUNKE NO HALLAS DEJADO KE AICE SE BAÑARA xD

  1. TANIIS dijo...:

    JEJEJE ME ENCANTO EL ESPECIAL ESCRIBES INCREIBLE SIGUE ASI JEJEJE ME VOI TE CUIDAS XOXO

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