Bienvenidos a mi blog, aquí van a encontrar historias inspiradas en libros como Twilight y Harry Potter, además de otros relatos recién salidos de mi retorcida imaginación... Así que espero que los disfruten y no se pierdan las actualizaciones.


56.- Aguas Turbias.

miércoles, 26 de agosto de 2009

Fui el primero en entrar a la ducha, Rose se limitó a observar por la ventana cubierta solo por la sudadera negra que lleve ese día al instituto. Entre de un salto a la tina desbordando el agua jabonosa y haciendo aún más resbaladizo el duro suelo de granito encerado; me concentré en relajar mis hombros que estaban muy tensos sin razón alguna. Pude sentir cómo mis esfuerzos eran vanos y la tensión tomaba más y más terreno en mi cuerpo, tomé aire aunque no lo necesitase y me sumergí por completo en el agua.

Abrí mis ojos allí, el agua había pasado de la usual tonalidad azul coral de la tina a ser más densa y oscura; un único rayo de luz atravesaba desde la superficie y se disgregaba a medida que avanzaba a través del profundo líquido, la firme y fría superficie bajo mi cuerpo desapareció dejándome sumido en un vacio, sentía cómo aquella desagradable sustancia pasaba a través de mi nariz y mis labios e invadía mis pulmones; lancé mis manos con desesperación hacia mi rostro pero, lo que vi me llenó aun más de espanto, eran de nuevo muy pequeñas como si se trataran de las de un niño de unos ocho o diez años de edad; cubrí mi ahora pequeño rostro con mis manos para evitar ahogarme. Intenté frenéticamente mover mis pies para volver a la superficie antes de que un dolor punzante recorriese mi muslo izquierdo, dejándome inmóvil e indefenso.

El miedo fue sustituido por cansancio, haciendo que mis párpados se hicieran pesados incluso bajo el agua; luché para no cerrar mis ojos, comencé a perder la percepción del tiempo, de pronto un cuerpo atravesó la superficie del agua y se dirigió a toda velocidad hacia mí; sólo pude distinguir que era cuando estaba solo a unos cuantos centímetros de mí: un hombre fornido tomó mi torso con su brazo derecho y tiró de mí, sus rizos que debían rozar sus enormes hombros se hallaban ahora dispersos alrededor de su rostro y su rostro parecía contraído por el miedo y la preocupación.

Abrí los ojos rápidamente, podía sentir una superficie lisa y fría debajo de mi cuerpo, el agua tenía de nuevo su apariencia traslúcida; me costó unos instantes asimilar lo que había pasado minutos antes, volvía a estar de nuevo en la tina, eso era obvio pero, ¿dónde había estado antes? ¿Qué era todo aquello? ¿Quién era aquel hombre? Instintiva e inconscientemente llevé mi mano hacia mi pierna que segundos antes de seguro estaba rota; no podía creer que esto volviera a pasar, la intensidad de los recuerdos se hacía cada vez mayor, esta vez pude percibir cada sensación de ese instante, experimente aquel horrible dolor, sentí cómo desfallecía, cómo mis pulmones se llenaban de agua; todo eso lo había vivido en otra ocasión, hace más de cincuenta años.

Permanecí allí un rato más, hasta que escuche un débil golpeteo en la puerta.

- Emm cariño…- dijo la dulce voz de Rosalie del otro lado de la puerta.- Esme y Carlisle volvieron y quieren charlar en un rato.

- En un segundo estoy contigo querida.- dije saliendo de la tina, oír mi voz me resultó un poco extraño; tal vez todo se debía a que desde que volví en mí seguía aguantando la respiración.

Tomé la toalla y salí del baño, Rosalie me dio un beso fugaz antes de desaparecer por la misma puerta. Entré de un salto al vestidor y me coloqué mi pantalón de pijama azul de cuadros junto a una sudadera gris, me calcé mis pantuflas y salí con paso despreocupado sacudiendo mi cabeza para deshacerme del agua que seguía aferrada a mi cabello. Sentí una risilla a mi espalda, me giré con aires de extrañeza y pude ver a Rose, apoyaba su peso en el alfeizar de la puerta, su cuerpo estaba cubierto por una toalla púrpura que le daba a su piel un aspecto más fantasmagórico y pálido. La miré con aire orgulloso y puse mis ojos en blanco.

- Luego dices que los que tienen aspecto de chuchos son los de la reserva.-dijo entre risas histéricas; me acerqué a ella y me sacudí con más fuerza.

- ¡E…Emmett! ¡Mi cabello!- chilló mientras intentaba cubrirse de las gruesas gotas que impactaban contra su cuerpo. Reí a carcajadas mientras la correteé por la habitación hasta que caímos rodando por el suelo entre risas.- Ay cariño… ¿qué sería de mí sin ti?- dijo Ella con aire distraído mientras trazaba las líneas de mi rostro con sus dedos, cómo acostumbraba hacerlo desde que la conocí.

Nos incorporamos rápidamente, Rosalie corrió a medio vestir hacia el vestidor y en segundos salió con un chal rosa de pantaloncillos cortos y su cabello recogido en una coleta sobre su cabeza; sonreí al verla y tomé su pequeña mano entre las mías, vi la graciosa comparación, sobre las de ella las mías tenían un aspecto aún más grotesco y enorme.

Bajamos de la mano hacia el espacioso salón, como lo habíamos hecho millones de veces en las últimas décadas.

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