Bienvenidos a mi blog, aquí van a encontrar historias inspiradas en libros como Twilight y Harry Potter, además de otros relatos recién salidos de mi retorcida imaginación... Así que espero que los disfruten y no se pierdan las actualizaciones.


45.- Excusas.

lunes, 20 de julio de 2009

Cuando supe de mi nuevamente estaba sobre la húmeda alfombra de hierba a mitad del prado; la luz de la luna había dado paso a los débiles rayos del sol saliente. No tenía idea de cuánto tiempo había estado allí tumbado con mi respiración jadeante, pero de lo que si estaba seguro era de que poco a poco volvía a tener aquellos recuerdos que mi lucha perdida contra el oso me había arrebatado. De pronto distinguí unas rápidas pisadas que venían en mi dirección y una voz débil que me llamaba.

Me incorporé de un salto y corrí hacia donde venía la voz de Rosalie que al escucharme se viró con un movimiento rápido; la desesperación y el miedo rayaban su rostro y al verme un gemido profundo brotó de su garganta antes de abalanzarse a mis brazos abiertos. La abrecé con fuerza mientras que ella escondía su cara en mi camisa sollozando, pasé una de mis manos por su largo cabello sin dejar de abrazarla.

- Ya querida… está bien, no pasa nada.- dije sonriendo mientras levantaba su mentón hacia mi cara. Ella me miro con un deje de desesperación aun en sus ojos.

- Tuve tanto miedo Emm…- dijo respirando profundo.- Esme y yo vimos dos lobos enormes por la ventana del estudio de Carlisle fue cuando Jasper dijo que te habías ido a la habitación; corrí hacia allí y cuando encendí la luz la ventana estaba abierta y tu no estabas allí así que salí a buscarte…- concluyó observándome a los ojos antes de tomar mi cara entre sus manos heladas y besarme en los labios de la manera más delicada que se podía.

- Lo siento cariño.- dije disculpándome con ella mientras que mi cuerpo se estremeció al imaginarme lo que hubiese pasado si los lobos me hubiesen encontrado en el prado cuando estaba sumergido en aquel raro trance.- necesitaba despejar un poco mi mente, me sentía… extraño. No quería preocuparte cielo, de verdad discúlpame ¿puedes?- realmente no imaginaba aquello, lo que había causado sin darme cuenta.

Rosalie odiaba a los hombres lobo desde el día del pacto, y no sin razón. Supongo que su seguridad de ser inmortal y más fuerte que cualquier cosa se había quebrado al ver aquellas criaturas. Ella me sonrió levemente.

- Tranquilo amor, sólo…-dijo antes de suspirar.- intenta no volverme a asustar así.- terminó antes de soltar una risilla por lo bajo.

Aquella reacción me hizo reír mientras besaba su frente y pasaba mi brazo sobre sus hombros; ella tomo mi mano y caminamos de vuelta a casa.

Lo ojos de Alice nunca estuvieron tan abiertos como lo estaban cuando me vio llegar; dejo caer la camiseta de seda azul oscura q llevaba entre las manos y entreabrió su boca inhalando una cantidad de aire que consideré exagerada para sus pulmones. Jasper retrocedió un paso y una oleada de pánico me recorrió, aquello hizo que liberara una risa ronca por lo bajo.

- Emmett…- dijo Alice en un tono más agudo de lo normal antes de volver a respirar profundamente.- ¿me… me puedes decir q…qué te pasó?- preguntó con los ojos cerrados y la cabeza hacia atrás. En ese momento fue cuando me di cuenta del mísero estado de mi ropa; mi espalda estaba mojada y traía sobre mí pequeñas hojas y maderitos, mis pantalones estaban llenos de lodo y hojarascas se enredaban en mis cabellos.

- ¿Eh?... Oh, sí… eso… bueno, yo…¡¡ me caí!!- dije improvisando; no quería decir que fui a un “prado mágico” ni mucho menos que había recordado cómo era mi madre cuando yo tenía cinco años; tenía que cuidarme de Edward y su afán de cotillear en mi mente.

- Oh… ¿te…te caíste?- dijo ella con una sonrisilla sobre un rostro incrédulo.

- Sí, el suelo cerca del rio estaba lleno de limo y pues, lo pise y caí.- dije encogiéndome de hombros para que mi historia pareciese más creíble. Jasper soltó una carcajada seguido por Alice y Rosalie que intento ahogarla sin ningún resultado. Fruncí en ceño y solté la mano de Rose que todavía se aferraba a la mía; subí corriendo hacia la habitación y tomé un baño para organizar mis ideas, de pronto la puerta se abrió, un grito grave brotó de mi pecho al imaginarme que podría ser alguno de los chicos, o peor aún una de las chicas. Rosalie se sobresaltó y me miró con los ojos como platos antes de soltar una risita; se sentó junto a la tina girando un mechón de su cabello entre los dedos y viéndome fijamente, mientras que yo sonreía con el sólo hecho de pensar de que ahora me encontraba en el único sitio sobre la tierra donde me sentía bien, en mi hogar.

1 comentarios:

  1. Mandy dijo...:

    q bonito!!me imagino a ese sex-oso siendo chikito, alguna vez a podido ser pekeño?jajaja, debio ser un niño bastante travieso. muy bueno annie

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