Bienvenidos a mi blog, aquí van a encontrar historias inspiradas en libros como Twilight y Harry Potter, además de otros relatos recién salidos de mi retorcida imaginación... Así que espero que los disfruten y no se pierdan las actualizaciones.


26.- Acuerdo.

viernes, 26 de junio de 2009

Aun recuerdo ese día como si hubiese sido ayer, solo por el simple hecho de lo extensa que puede llegar a ser la memoria de un vampiro. Hace más de medio siglo, cuando estuvimos en Forks por primera vez.

Llegamos una tarde a el pequeño pueblo que apenas se asentaba, muy cerca de los territorios Quileutes. En ese momento solo éramos cinco y teníamos mucha sed. Puedo recordar esa sensación quemándome los pulmones, subiendo por mi garganta; habíamos corrido desde Denali donde habíamos pasado ya una temporada con la familia de Tanya y Kate así que estábamos sedientos, fuimos a cazar y sin saberlo nos internamos en la reserva donde cazamos algunos ciervos y otros animales para satisfacer nuestro apetito.

En un momento sentimos la presencia de otros animales, pero Edward estaba completamente seguro de que no eran carnívoros comunes y corrientes, sino que estos estaban conectados en una especie de frecuencia de pensamientos, una especie de conjunto que englobaba mentalmente a más de un individuo. De pronto los vimos, eran tres lobos gigantescos, del tamaño de grandes osos pardos.

El más grande, un lobo gris de aspecto fornido gruñó mostrando sus colmillos, agazapándose para saltar hacia nosotros. En ese momento Edward dio un paso al frente.

- ¡Espera! – dijo interponiéndose entre Esme y el lobo.- no somos como piensan.- el lobo lo miro con fiereza sin abandonar su posición de ataque.

No podía pensar en nada que no fuera Rose, sabía que estos no eran lobos ordinario, y que podían hacernos daño de querer hacerlo. Podía sentir su respiración agitada y nerviosa a mi lado, así que tome su mano y tiré de ella suavemente para colocarla detrás de mí y así escudarla con mi cuerpo. Ella hizo lo que le indique y presiono mi mano entre las suyas, acercándose lo más que podía a mi cuerpo, sin dejar de observar a las enormes e imponentes criaturas que estaban frente a nosotros.

- Calma señores.- dijo Carlisle con su voz serena y apacible.- podemos explicarles sin nos dan la oportunidad.

El lobo gruño y se volvió entrando entre los arboles escoltados por los otros dos que no nos perdían de vista; en un segundo, por donde había entrado el gran lobo emergió un hombre de piel rojiza y largos cabellos negros al igual que sus ojos, media fácilmente cerca de los dos metros y su cuerpo era enorme.

- ¿Quiénes son chupasangres?- dijo una voz profunda y amenazante.

- Soy Carlisle Cullen, esta es mi familia y estamos instalados en el pueblo.- dijo extendiendo su mano.

- Los chupasangres no son bienvenidos acá.- dijo de nuevo el hombre lobo, ignorando el gesto de Carlisle.

- Nosotros no somos como otros vampiros que de seguro han conocido.- continuó Carlisle colocando ambas manos a los costados.- nosotros no bebemos sangre de humanos, nos alimentamos de la sangre de animales y…

- ¿cómo puedo estar seguro de eso?- preguntó el lobo.- ¿cómo puedo saber que no asesinarán a mi pueblo, a mi manada? – volvió a decir con fiereza.

- Escucha… ¿lobo?- comenzó Carlisle.

- Ephraim… Ephraim Black.- contestó. Carlisle asintió y continuó.

- Si así lo deseas no nos acercaremos a ti o a tu pueblo, puedes tener nuestra palabra.

- No me interesa tener la palabra de ninguna sanguijuela.- dijo Black con desprecio. Rose se revolvió y tome sus manos justo antes de que dijera alguna palabra.

- Entonces, ¿qué sugieres que hagamos para estar en paz?- prosiguió Carlisle encogiéndose de hombros.

- Lárguense… - dijo en un tono cortante el hombre lobo.

- Me temo que eso no será posible.- contestó Edward perdiendo un poco la paciencia. El lobo se quedó pensativo, mirando primero con recelo a Carlisle y luego con ojos de frustración a su pequeña manada.

- Pues si deben permanecer por un tiempo, no se acercarán a mi manada.- dijo con un tono de voz demandante Ephraim Black.

- Muy bien…- consiguió decir Carlisle antes de que El lobo lo interrumpiese de nuevo.

- … no se acercaran, alimentaran o convertirán en lo que… son.- dijo observándonos con una mezcla de desprecio, asco y miedo.- a ningún humano del pueblo y lo más importante, no se acercarán a nuestra reserva.- concluyó el lobo con el ceño fruncido.

- De acuerdo.- continuó Carlisle.- es un pacto.

Carlisle estiró su mano hacia Ephraim quién la apretó con más fuerza de la necesaria.

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