Bienvenidos a mi blog, aquí van a encontrar historias inspiradas en libros como Twilight y Harry Potter, además de otros relatos recién salidos de mi retorcida imaginación... Así que espero que los disfruten y no se pierdan las actualizaciones.


23.- Lujuria.

martes, 23 de junio de 2009


Cuando nos adentramos lo suficiente en el bosque me detuve, Rosalie se bajo de mi espalda pero sin despegarse demasiado de mi cuerpo.

- Realmente… no me refería a esto… justo ahora….- dijo entrecortadamente mientras me besaba.

- Bueno pues si no te gusta.- dije tomándola por los hombros y alejándola un poco mientras sonreía.

- Dije que no me refería a esto… no que no quiera…- contestó mientras que quitaba mis manos de sus hombros y se enganchaba a mi cuello.

Rose continuó besándome entrelazando sus manos en mis oscuros cabellos, yo la abrazaba por la cintura y la tenía levantada unos centímetros sobre el suelo. De pronto se deshizo de mis brazos y de un tirón convirtió mi camiseta color verde en dos trozos de tela deshilachados…

- ¡¡Eah Rose!!- comencé a quejarme.- pero era mi camiseta fa…

- ¡Shhh!- me silenció suavemente y me besó mientras se deshacía de su camisilla púrpura.

Enroscó sus brazos en mi cuello y de un salto enlazó sus piernas en la parte posterior de mi cintura, tracé el camino de su columna vertebral por su espalda y su cuerpo se estremeció, de pronto de su garganta brotó un gemido de placer y comenzó a quitarse el resto de sus vestimentas rápidamente, en un santiamén estábamos los dos tumbados en el suelo del bosque, el cuerpo de Rose se estremecía y se retorcía con cada movimiento, de vez en cuando podía oír lejanamente un gemido, me sentía hundido en el placer, sus manos aruñaban mi espalda, mientras que yo presionaba con mis dientes su clavícula, intentando no tocar su piel con mis colmillos, en un momento ella hizo lo mismo y sentí una explosión de placer que recorrió mi cuello, la tome entre mis brazos y con un movimiento rápido giré sobre mí mismo y la coloqué sobe mi cuerpo, su piel se erizo y cerró sus ojos mientras con un movimiento de caderas concluyó todo con un grito ahogado.

Nos quedamos allí un rato, ella seguía besándome descontrolada, hace años que no teníamos algo así, tan intenso, placentero…

De pronto Rose se quedó quieta, inmóvil como sólo alguien como nosotros podría, pude sentir su piel descomunalmente fría sobre mi pecho desnudo, pase uno de mis brazos sobre su espalda y la abracé fuertemente.

Cuando nos levantamos y nos vestimos, ninguno de nosotros tenía un aspecto apto para ir al instituto, mi camisa estaba hecha girones, y el cabello de Rose estaba revuelto y llego de hojarascas secas.

- Creo que no podemos ir al instituto así.- dije riendo.

- Pues no, a menos que quieras que piensen que nos atacaron a mitad de bosque.- dijo ella con un tono divertido también en su voz.

La volví a tomar en brazos y la coloqué en mi espalda, justo como lo había hecho para llegar aquí. Comencé a correr, lo hice durante media hora aproximadamente hasta que llegamos a la entrada que conducía a nuestra casa.

Entramos corriendo lo más silencioso que pudimos, pero no pudimos huir de muestra propia sombra.

- ¡¡Edward!!- grité al verlo de pronto de pie en las escaleras, con esa sonrisa descarada en su bocaza.

- ¡Emmett! ¡Qué sorpresa!- dijo en el mejor de sus tonos sarcástico.

- ¿Q…Qué haces aquí tan temprano?- dije intentando desviar el tema de conversación que de seguro venía.

- Bueno, el día estuvo un poco… aburrido en el instituto y me hacías falta hermanito.- dijo ahogando la risa, observándome con ojos “inocentes”.- claro, pero creo que no debo preguntar donde estaban ustedes ¿eh? Sus pensamientos me lo dijeron todo…- siguió diciendo.

- ¡Ah vamos Ed! No sientas celos… algún día llegara la chica para ti.- dije en un tono muy serio.- pero mientras esperas he escuchado algo de Tanya.- cuando dije esto Rosalie ahogó una risa y Ed me golpeó en un brazo.

- ¡Eso ya no es divertido!- dijo enfurruñado.

- Claro que sigue siéndolo Edward.- dijo una vocecilla que entraba en el salón.

- ¡Alice!- exclamó ahora Rose, que no había abierto la boca desde que llegamos.- ¡oh por Dios lo olvide!- Alice sonrió sin decir una palabra.

- ¿Eh? ¿Qué cosa?- pregunté algo confundido.

- Es que había quedado con Alice de ir a Seattle a visitar la tienda de un diseñador para mi vestido.- dijo Rose apenada.- espera un segundo Alice voy a arreglarme y vamos.- dicho esto corrió escaleras arriba.

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